Estamos en uno de los momentos más importantes en la historia moderna de la automoción. Muchas compañías son conscientes de que hay mucho en juego en este 2026, un año donde las nuevas tecnologías empiezan a estar muy avanzadas, y donde las ventas empiezan a mostrar la realidad de que la llegada del nuevo escenario ya es algo más que una simple promesa, empieza a ser una realidad.
Mucho se habla de la llegada de las opciones eléctricas, los vehículos híbridos, enchufables. Pero en medio de tanto cambio y de tantas nuevas opciones, surge un nuevo protagonista que puede entrar de llenos en el mundo del automóvil, y nada tiene que ver con la propulsión y el motor. Chery esta produciendo un sistema de frenado que nada tiene con lo convencional, es un sistema electrónico que elimina líquidos, y tuberías y conexiones mecánicas. Los resultados, además de suponer un desafío para Bosch, supone el rediseño de los coches del futuro, sobre todo los eléctricos y los autónomos.
Chery termina con freno hidráulico
El Exeed EX7 va a ser el primer coche que tenga de fábrica frenos mecánicos electrónicos puro, lo que se conoce como EMB. En vez de una presión hidráulica, el pedal envía señales electrónicas que actúan de forma directa en cada una de las ruedas. Cada freno trabaja de forma independiente y precisa, sin la necesidad de contar con circuitos llenos de líquido.
De esta forma se logra frenar de manera más rápida y controlada, ya que la electrónica gestiona cada milisegundo del proceso, lo que provoca una mejor respuesta y reduce las distancias si se comparan con sistemas tradicionales.
Tres años de desarrollo
Son ya tres años los que Chery trabaja en perfeccionar este nuevo sistema de frenada, y no es para menos. Al fin y al cabo, los frenos son los elementos de seguridad más importantes del vehículo, y el trabajo se ha centrado para garantizar una respuesta casi instantánea, un control exacto de la fuerza que deben tener y elevar la fiabilidad al máximo para cualquier situación que se pueda dar al volante.
Los objetivos parecen haberse cumplido, un sistema pensando para soportar el uso diario, no solo las pruebas. El cambio en los frenos de los coches parece estar cada vez más cerca.
Chery y el nuevo chasis
El sistema EMB viene integrado en la plataforma Flying Fish Chassis 3.0 de Chery. Este chasis conecta frenos, suspensión y dirección en la misma arquitectura electrónica. El coche es capaz de poder interpretar como está el estado del asfalto a medida que circula por él, la velocidad y cómo se comporta el conductor para ajustar la respuesta de forma coordinada.
De esta forma se logra un vehículo más inteligente y estable al mismo tiempo. El frenado, al estar integrado, deja de ser un elemento aislado y funciona en conjunto para optimizar la seguridad.
Menos peso
Otro de los aspectos importantes a tener en cuenta de estos nuevos frenos, es que son mucho menos pesados que los hidráulicos que se utilizan en la actualidad. Por otro lado, el mantenimiento es mucho más sencillo, ya no habrá fuga de líquidos ni purgados periódicos. Por otro lado, se podrán realizar diagnósticos remotos y actualizar el software para ajustar y calibrar el comportamiento.
El mundo del automóvil está experimentando un cambio radical en todos sus aspectos, y más allá de la transición en la que no encontramos hacia los coches eléctricos, otros sistema y componentes de los vehículos, también sufren transformaciones, como es el caso de los frenos, el sistema de seguridad más importante en un vehículo, que también se transforma.





