Carlos Sainz firmó un noveno puesto de mucho mérito en el Gran Premio de China. El madrileño rascó dos puntos que el Williams, ahora mismo, no merece por ritmo puro.
En un inicio de era 2026 marcado por los fallos mecánicos, Sainz tiró de oficio para terminar delante de coches mejores y salvar los muebles de su equipo. Mientras su compañero Albon ni siquiera pudo pelear en la salida por una avería, Carlos aguantó en pista para pescar en río revuelto.
Sainz arrancó 17º, pero los seis abandonos que hubo por delante le abrieron el camino. A partir de ahí, su capacidad para sacar petróleo de un Williams que no está para grandes cosas hizo el resto. Tiró de manos para encontrar un ritmo que el coche no tenía y amarró los primeros puntos del año.
La carrera fue un intercambio de golpes constante en la zona media. Sainz tuvo que pelear cada puesto en un grupo donde no hubo tregua. La fiabilidad volvió a ser la protagonista: los dos McLaren, Bortoleto y el propio Albon se quedaron fuera antes de empezar por problemas técnicos. En ese escenario de supervivencia, el español demostró por qué es un seguro de vida para cualquier escudería.
A lo largo del fin de semana, Sainz ha dado todo de sí para llevar el FW48 hasta lo más alto posible. Fue 12º en la carrera al Sprint del sábado tras clasificar en decimoséptima plaza. Remontó hasta cinco plazas, y pese a que en la clasificación para el domingo no pudo ir más allá de la 17ª posición, logró sacar una buena vuelta. Estos dos puntos en carrera son un gran bálsamo para el momento que viven en Williams.
Carlos Sainz, supervivencia y estrategia
A Sainz no le salió bien la jugada de los neumáticos. Entró en boxes justo antes de que saliera el coche de seguridad, lo que en teoría arruinaba su carrera. Sin embargo, no bajó los brazos. Supo gestionar el desgaste de las gomas duras durante muchas vueltas y aprovechó los errores ajenos para ganar posiciones. La retirada de Verstappen también ayudó a escalar puestos, pero el trabajo sucio lo hizo Carlos en pista.
Uno de los momentos de la carrera fue la pelea con Franco Colapinto. El argentino fue protagonista al estirar su parada y rodar en las posiciones de cabeza durante buena parte del día. Al final, Colapinto aguantó para sumar su primer punto en la Fórmula 1 al acabar décimo, pero no pudo con el ritmo de Sainz. El madrileño protegió su novena plaza con una actuación marca de la casa, exprimiendo un coche que sigue muy lejos de los mejores.
Vamos Carlos!!! A mega stint on the Hard tyres in Shanghai sees us bring home two World Championship points 💪👏 pic.twitter.com/7yPieutqTx
— Atlassian Williams F1 Team (@WilliamsF1) March 15, 2026
Un arranque divertido… pero solo al principio
Sainz analizó así su remontada: «Bueno, con una buena salida, una buena gestión de neumáticos y sacando todo lo que había hoy. Es un buen premio y espero que sirva un poco de motivación para todo el equipo para a partir de ahora empezar a mejorar, porque está claro que el inicio de temporada no está siendo el que esperábamos ni el que queríamos y por muy frustrante que sea, hay intentar sacar resultados de donde no los hay y bueno. Hoy tenemos un P9 que sabe muy bien», explicó.
Pese a los puntos, el madrileño reconoció que todavía sufre al volante: «No, desgraciadamente voy tan lento que no me voy divirtiendo, voy haciendo lo que puedo con lo que hay. No he tenido ritmo para aguantar a Hadjar y a los de delante y tienes que pensar que vamos a cuatro o cinco décimas de la zona media, entonces es que no estamos ni en esa pelea. Al final cuando todos han parado y he visto la oportunidad de ganarle a Franco (Colapinto), a Hulkenberg, a Lindblad, que se iban por ahí peleando, pues he conseguido aguantar delante y traer a casa un P9, un top 10, que al final ahora mismo para nosotros es oro», confesó sobre la realidad del Williams.
Por delante, la zona alta dejó sorpresas con Bearman quinto y Gasly sexto. La nueva F1 de 2026 puede tener problemas de potencia o estar descompensada, pero las carreras están siendo divertidas desde la primera vuelta. Sainz rompe así su mala racha y confirma que, cuando el coche falla o la estrategia no acompaña, su capacidad para leer las carreras marca la diferencia. Son dos puntos de oro para empezar a construir el año.





