Después de conocerse la realidad de Aston Martin, del AMR26, toca trabajar para mejorar de cara Australia. De estar las cosas tal cual se ven, tal cuál las denuncio Lance Stroll, por mucho que se logre mejorar, llegar a Australia en buenas condiciones, parece impensable. No queda tiempo material para mejorar tan malos resultados, para recuperar los cuatro segundos que el canadiense dice que falta. Aún así, si se espera que algo pueda cambiar de aquí a las tres semanas que restan para que los coche echen a rodar en Australia.
Problemas con Honda
Honda debe trabajar para sacar el mayor potencial a su motor, que funcione a su máxima capacidad, y eso incluye adaptarse al chasis. Para el próximo 28 de febrero, los nipones deben tener un motor homologado, y dado las evidentes deficiencias que ha mostrado, es complicado que se consiga homologar uno con las mejoras que hacen falta. Así que toca trabajar sobre el motor actual y lograr exprimir al máximo la potencia de una unidad de potencia que, según los rumores, es mala. Mejorarlo drásticamente llevará meses.
La aerodinámica de Aston Martin
Pero sería injusto echar la culpa de todo lo que pasa a Honda. La aerodinámica, visto el comportamiento errado del AMR26, ha demostrado que tiene muchas lagunas. El gurú de la F1, el rey de la aerodinámico, no lo ha sido tanto hasta la fecha, pese a su diseño tan agresivo que metió miedo en Barcelona.
El monoplaza no se puede conducir, cuando se exprimir la velocidad, el coche da latigazos, cuando se frena, pierde estabilidad. Al circular a velocidades cortas, el coche sufre bloqueos constantes. En líneas generales, la aerodinámicas tiene que mejorar, y eso también implica una correcta integración del motor Honda.
Los problemas de conducción, los problemas en los motores, no han sido algo exclusivo de Aston Martin, la mayoría de equipos lo han sufrido. La diferencia es que nadie ha tenido fallos tan evidentes en todos los aspectos del monoplazas.
¿Se puede mejorar?
Sí, se puede mejorar, hay mucho margen para ello y no hay dudas (ahora alguna más), de que, no solo hay margen de mejora, se logrará sacar mejo rendimiento a medidas que pasen los meses. Seguro que algo se mejora en estas tres semanas, pero será insuficiente, es improbable, por no decir imposible, recortar cuatro segundos de aquí a que arranque el mundial, sobre todo, porque el resto de escuderías también mejorarán.
Pero hay riesgo, evidente, de que Aston Martin culpe a Honda, de que los nipones culpen a las exigencias de Adrian Newey, de que todo estalle por los aires, como pasó aquel 2015 con McLaren y Honda. Es complicado que en un mundo donde hay tanto en juego, empezando por un prestigio que va de la mano de millones de euros, haya unión después de tal desastre, pero es lo que toca si quieren enderezar el rumbo.
Se sabía que Aston Martin iba con retraso, que había cosas que mejorar y que no serían antes de empezar el mundial, pero la realidad es mucho peor de lo que se esperaba, de lo que se había contado. No pinta nada bien la cosa para los británicos, no pinta nada bien para un Fernando Alonso que ha apurado el final de su carrera para esta era, y parece volver a toparse con una realidad que lleva 20 años persiguiéndole.





