La segunda prueba de fuego de la temporada de Fórmula 1 ya es una realidad. Las dos semanas de test en Baréin sirven para arreglar algunos de los infinitos problemas que se están encontrando los equipos en esta nueva normativa. En el Gran Premio de Australia, disputado en tres semanas, todavía habrá muchos misterios sin resolver. El primer día de rodaje en Oriente Medio tuvo muy poca acción y un ritmo lento. El kilometraje general no fue excesivamente alto tampoco.
Los test de Baréin están siendo retransmitidos por televisión únicamente en la última hora de cada día, desde las cuatro de la tarde. Por fin coches en pista en las pantallas. La película es diferente a Barcelona y en el paddock sí hay fotografos, reporteros y hasta live timing… pero no hay streaming. La primera bandera roja del día, igual que en Montmeló, la provocó el Alpine de Franco Colapinto, tras una hora y cuarenta minutos de sesión. Se desconoce el motivo que retuvo un buen rato al argentino en el garaje y lo dejó sin rodar pero parece solucionado pues pudo reemprender la marcha más tarde. Fue el coche que menos giró dio durante la mañana.
La noticia positiva fue Williams, que va recuperando terreno tras haberse perdido los test de Barcelona por retrasos en plazos de fabricación. Carlos Sainz, al volante del FW48, fue el piloto que más rodó, con 77 giros por la mañana. Gran noticia para recopilar todos esos datos que echaron de menos en los primeros test gracias a las 145 vueltas que completaron incluyendo la tarde. Racing Bulls fue el segundo equipo que más vueltas dio por la mañana, con 75, en una sesión matutina que lideró Max Verstappen, con un tiempo de 1:35:433 y 68 vueltas. Lewis Hamilton pareció muy incómodo con su Ferrari y llegó a bloquear en un par de ocasiones. No tuvo las mejores sensaciones en su primer día en Baréin aunque es pronto para sacar conclusiones. Otro detalle de la jornada fue el diseño de los pontones de Audi, completamente diferentes a los mostrados en Montmeló.
Aston Martin no carbura
Aston Martin fue todo lo contrario a Williams ya que rodó poquísimo y acumuló problemas. Lance Stroll se puso al volante y confirmó el comienzo lento del equipo de Silverstone en 2026. Tras llegar a Barcelona en el cuarto día de pruebas, en la mañana de Baréin solo completaron 33 vueltas. Lo más preocupante es que el AMR26 sigue sin superar los 300 km / hora. Sigue limitada la velocidad del monoplaza de Adrian Newey, que sorprendió con una branquias, algunas tapadas, y con la nueva livery. La sensación que dejó la mañana es que arrastran su ritmo lento de Barcelona.
Y por la tarde, más de lo mismo. 44 minutos tardó en salir a pista el AMR26 de Stroll, que siguió con la velocidad capada y volvió a boxes tras unas pocas vueltas. Otro giro con parafina, se bajó del coche y se encaminó al hospitality para pasar horas allí, junto a Mike Krack. Los problemas, tal vez por refrigeración, se complicaron y el kilometraje fue pobre una vez más. Solo 36 vueltas preocupan y obligan a ponerse las pilas para ponerse al día con el resto de equipos. Mañana jueves será el turno de Fernando Alonso al volante, si los problemas de hoy se han logrado subsanar.
Max Verstappen, por cierto, siguió a la suya, con la cabeza abajo y sumando kilometraje y vueltas y vueltas. Todas esas que echó de menos en Barcelona. Hasta 133 se metió el neerlandés a bordo de su Red Bull para seguir demostrando fiabilidad en una jornada que lideró Lando Norris. Gran jornada para el equipo de las bebidas que, poco a poco, se va colocando entre los punteros de la parrilla a pesar de montar motor de primer año.





