Todos los rumores y el humo de pretemporada eran ciertos. Mercedes asusta y da miedo. Que se lo digan a la incontestable pole de George Russell (1:18:518), que escondió su potencial en los test, tal y como predijo Max Verstappen. En la clasificación del Gran Premio de Australia, el coche plateado mostró por fin todo el potencial que tiene su unidad de potencia y su monoplaza. El Ferrari de Charles Leclerc, por ejemplo, que era otro candidato a la pole, se quedó a ocho décimas del tiempo del británico. Los aterradores pronósticos con Mercedes los confirmó Kimi Antonelli, que saldrá segundo en carrera tras su compañero de equipo, quien le metió dos décimas. La mitad de su éxito la tienen sus mecánicos, que lograron arreglar su maltrecho coche tras pegársela unas horas antes en Libres 3.
La primera fila en Melbourne será plateada y luego está el resto en una parrilla más apretada de lo esperado, quitando a Mercedes. La sorpresa de la qualy la dió Isack Hadjar en su primera carrera como piloto Red Bull: sensacional tercera posición para el francés mientras Verstappen partirá vigésimo y tendrá que remontar. La sorpresa del francés, a siete décimas de la pole, se une a la de los McLaren, que perdieron algo de terreno y no pasaron del quinto (Oscar Piastri) y sexto (Lando Norris). Los papaya dejaron con ganas de más pero quedaron delante de Lewis Hamilton, séptimo. También sorprendieron los Racing Bulls, dominadores contra todo pronóstico de la zona media y con sus dos coches en la Q3. Por ahora, están delante de Alpine y Haas, que eran favoritos en la mediatabla.
Verstappen, a remontar
La Q1 la hizo la vida imposible a Verstappen, que sufrió un fuerte accidente a final de recta y saldrá desde la vigésima plaza. Como si hubiera tirado de freno de mano en la recta, el neerlandés no hace nada, se le bloquea el eje trasero y se va contra el muro. Con sus manos doloridas y con notables gestos de dolor, quedó fuera en Q1. «No ha sido divertido estar en pista, no he disfrutado pilotando, es todo muy antinatural», expresó minutos más tarde. Fue una trágica Q1 para los pilotos hispanohablantes pues quedaron fuera de ella Checo Pérez, Fernando Alonso y Carlos Sainz. El madrileño directamente ni pudo salir con su Williams por problemas mecánicos que había sufrido unas horas antes. También cayeron en el primer corte Lance Stroll, Valtteri Bottas y Verstappen.
Alonso quedó a 2,4 segundos del mejor tiempo de Q1 y Franco Colapinto lo echó a última hora. El tiempo del español, teniendo en cuenta el lastre del motor Honda, es para estar más que satisfechos, a pesar de haber sido eliminado al límite de la Q2. El monoplaza tiene potencial pero no podrá mostrarlo hasta que no se solvente el gran déficit de motor que tiene Aston Martin. La Q2 dio una imagen algo más precisa y ordenó la parrilla. Se esperaba que los cuatro grandes del año pasado siguieran arriba y así está siendo, con Mercedes marcando el paso y con los Ferrari detrás. La lucha en la media tabla sin embargo ha cambiado este año y Audi y Racing Bulls han sido la sorpresa.
El nuevo equipo germano metió un coche, el de Gabriel Bortoleto, en la Q3 (décimo). Mientras, los Haas se quedaron rozando Q2, con Olie Berman duodécimo y Esteban Ocon, decimotercero. Los Alpine, sin embargo, decepcionaron y Pierre Gasly solo pudo ser decimocuarto, con Colapinto decimosexto. Los pilotos del Alpine ya comparecieron ante los medios con dudas sobre el potencial del coche, tras haber sufrido más problemas de los esperados este fin de semana, y la clasificación les dio la razón. Mucho trabajo por delante para desbloquear rendimiento, pues el monoplaza tiene mucho más potencial que de caer tan pronto.





