El grupo Stellantis, uno de los más destacados en el mundo del automóvil, ha sufrido mucho durante los últimos años, principalmente por los PureTech, una gran apuesta de la compañía hace unos años que, por desgracias para ellos, no funcionó como se esperaba, hubo errores que perjudicaron a una compañía que ahora está buscando la forma de darle la vuelta a la tortilla y recuperar el terreno perdido. Y lo hace en un momento importante, en un año que muchos consideran que será un punto de inflexión por la electrificación, porque después de unos cuantos años desde que se inició la transición, las ventas demuestran que el futuro ya está aquí, que ya no se puede hablar de una tendencia, es una realidad. Ahora toca mover ficha y recuperar la confianza de un cliente que fue fiel durante muchos años, pero que ahora mira otras opciones.
Stellantis dice adiós a PureTech
PureTech lleva unos años que había desparecido del catálogo de Stellantis, pero se seguía trabajando con ellos, con arreglar los errores que reportaban los clientes, ofrecer garantía y confianza. Ahora, estos motores de origen francés quedan en segundo plano y la compañía se centra en una evolución que les devuelva la confianza de antes. Lo más importante es su compromiso con saber escuchar al cliente para poder ofrecerle las soluciones que demandan.
Stellantis y los motores FireFly
Stellantis ya lleva tiempo trabajando en los motores FireFly, también conocidos como GSE, que han sido confeccionados en Italia. Estos motores, que durante años carecieron de confianza, han logrado demostrar una fiabilidad muy sólida y se han convertido en la base de los vehículos híbridos que está fabricando el grupo.
Por el momento, la presencia del FireFly es limitada, está presente en coches como Alfa Romeo Tonale, Fiat Panda y el nuevo Fiat 500 Hybrid. Ha sid oeste último modelo el que ha servido poder equilibrar la gama del icónico urbano, siendo así una opción eléctrica bastante asequible para los compradores.
Stellantis esta trabajado con estos motores, implantando ciertas modificaciones que le permitan cumplir con la normativa Euro 7, y se apoya en el sistema de microhibridación de 48 voltios y en una nueva caja de cambios automática, lo que va a permitir que los nuevos modelos se puedan comercializar sin problema pasado el año 2030.
La estrategia de Stellantis
Los motores FireFly van a estar disponibles en tres cilindros y 1.0 litros con una potencia de 70 CV, o versiones de 160 CV, con cuatro cilindros y 1.5 litros de turbo. El objetivo es poder situarse en diferentes segmentaciones del mercado y así mantener un equilibrio entre las diferentes marcas, dada las prestaciones y la eficiencia con la que podrá contar cada vehículo.
Stellantis no descarta seguir evolucionando con esta base de cara al futuro, soluciones híbridas más evolucionadas con sistemas autorrecargables o híbridos enchufables, pero no es ahora el objetivo principal. Porque después de varios años con problemas, toca ahora centrarse en que el trabajo actual esté optimizado al máximo y así poder recuperar la confianza de los clientes.
Stellantis cometió errores con el PureTech, y lo que parecía un avance tecnológico, supuso un problema para miles de conductores. Toca pasar página y centrarse en su nueva tecnología, los FireFly, unos motores que han demostrado su fiabilidad y con los que esperan recuperar el terreno perdido en los últimos años.





