El problema de las marcas de Altas Prestaciones es que si quieren obtener unos beneficios desorbitados, deben ampliar sus gamas hasta puntos en los que cualquier fan incondicional podría empezar a tirarse de los pelos.
En los últimos años, la moda de los SUV y de la diversificación de la gama en general, ha sido la solución a las bajas operaciones que cerraban este tipo de marcas y por eso, algunas han decidido guardar “la historia y sus inicios” en el cajón y decantarse por cerrar operaciones cueste lo que cueste.
Si hace meses os comentábamos que McLaren se mantenía firme con los modelos de Altas Prestaciones y decía “no” a la diversificación de su gama, hoy os contamos lo mismo pero con Ferrari.
Por lo visto, la marca italiana mantendrá sus cifras de producción en un tope fijado en las 7.000 unidades anuales con el fin, de «preservar la singularidad de la marca».
De acuerdo con Sergio Marchionne, los planes de la marca para los próximos cuatro años pasan por la ampliación de la gama. La actual alineación que nos presenta la marca se compone por el 458 Italia, el 458 Speciale, el La Ferrari, el FF, el F12 Berlinetta y el California T.
Cada nuevo modelo tendrá un ciclo de venta en el mercado de 4 años y será seguido por variantes M (variantes modificadas).
Si esta nueva gama funciona y los mercados emergentes “se comportan”, Marchionne deja abierta la posibilidad de ampliar las 7.000 unidades anuales a 10.000 unidades/año.
El CEO del gran grupo también añadió que la marca de Maranello centrará parte de la inversión en la Fórmula 1, competición en la que no han ganado nada desde 2008.
Aunque no sabemos qué resultados darán estos planes, podemos recordaros que en febrero os comentamos que ahora Ferrari gana mucho más dinero vendiendo menos unidades.