El fin de los diésel en Estados Unidos. El escándalo de Volkswagen con toda seguridad repercutirá negativamente en la percepción que tienen los consumidores a nivel global de los motores diésel aunque será precisamente en Estados Unidos dónde más se note.
Durante muchos años los fabricantes han intentado transmitir a la sociedad estadounidense de las bondades de los motores a gasoil. Además de unas prestaciones similares e incluso superiores a las de cualquier gasolina equivalente, apostaban por el ahorro económico que podría alcanzarse gracias al menor consumos. Esto, en un país en el que hasta hace poco era muy barata la sin plomo, ha costado mucho.
En la actualidad las ventas de los diésel en Estados Unidos representan algo menos del 2% del total (incluyendo camiones), siendo Volkswagen la que lidera el ranking gracias a la buena aceptación que poco a poco ha ido ganando el Jetta con los años, y al buen precio de la última generación del Passat específico para este país.
TOP 20 MODELOS DIÉSEL ESTADOS UNIDOS ENERO-AGOSTO
- RAM Pick Up 38.648
- VW Passat TDI 16.109
- VW Jetta TDI 15.511
- VW Golf Sportswagon 8.091
- VW Golf Hatch 6.846
- BMW X5 xDrive35d 3.889
- Audi Q5 TDI 3.532
- Audi Q7 TDI 2.747
- Porsche Cayenne Diesel 2.701
- Chevrolet Cruze Diesel 2.571
- VW Touareg TDI 2.546
- Mercedes GL350 Bluetec 2.439
- BMW 328d 2.420
- Jeep Grand Cherokee CRD 2.393
- Mercedes GLK250 Bluetec 2.228
- Audi A3 TDI 1.923
- Mercedes E250 Bluetec 1.448
- BMW X3 xDrive28d 1.266
- Audi A6 TDI 904
- VW Beetle TDI 818
Aunque el diésel no es un combustible “nuevo” para los estadounidenses, la aplicación habitual se daba en los camiones, furgones de gran tamaño y algunos pick ups. Por ejemplo RAM consigue unas cifras razonables dentro de su gama y hasta agosto se han entregado algo más de 38.000 unidades con un motor de este tipo.
El mayor problema para las marcas era convencer a los usuarios que el diésel no era un combustible para vehículos industriales y que tenía muchas ventajas en los turismos convencionales. La evolución en la tecnología debía haber logrado junto al aumento en los precios de la gasolina en el principal reclamo de estos motores.
Ahora con la crisis de Volkswagen mucho nos tememos la dieselización en Estados Unidos pasará a mejor vida. Obviamente las cifras de Volkswagen serán nulas al prohibirse la comercialización de sus TDI hasta que se solvente el problema mientras que Audi y Porsche también se han visto arrastradas.
¿Qué pasará con Mercedes, BMW y Jeep? De momento es difícil predecir lo que realmente ocurrirá dado que los usuarios podrían castigar únicamente al Grupo Volkswagen en lugar de al combustible en general pero muchos expertos coinciden que el “dieselgate” tendrá una repercusión negativa para una inmensa mayoría.
En Europa la situación es bien distinta. Además de los 2,8 millones de unidades afectadas sólo en Alemania, más de un millón en Francia y casi la misma cifra en España, hay que sumar la visión general del consumidor que se ve “afectado” incluso cuando no usa un vehículo de la marca al extenderse la idea de qué otros fabricantes podrían hacerlo. Esto, en un continente en el que el 53% de las ventas recaen en los diésel puede hacer mucho daño, con un impacto económico negativo realmente elevado.
El efecto colateral de la crisis en Volkswagen ha provocado que otras firmas también pierdan parte de su valor en las principales bolsas. Ejemplos como el de la propia BMW o incluso PSA son claros.
Lo único positivo que se saca de todo esto es que por fin las autoridades pertinentes pondrán en marcha nuevos sistemas de medición de consumos y emisiones más realistas. La idea es que no haya tanta diferencia entre el gasto homologado y el que obtienen los usuarios en el día a día. Lógicamente hay muchas variables que marcarán diferencias (forma de conducir, temperatura exterior, altura, etc) pero no tan elevadas como hasta ahora.





