Lo creas o no, hubo una época en la que halar de Volvo era hablar de un coche sueco, seguro y familiar. Lo de la seguridad ha ido a más y el coche sigue siendo sueco, sin embargo, ¿Qué ha pasado con las familias?.
Antes de nada tengo que decirte que en la actualidad, puedes comprar coches familiares como el V60 o el V90 y cuando me refiero a familiar, me refiero al clásico estate, una berlina baja y estilizada con un maleterazo y espacio para meter de todo e incluso en un pasado, a todos –porque había opcionales con los que podían viajar dos niños a contramarcha en el maletero-.
Hoy Volvo ya no es tan “familiar” o por lo menor ya no tiene tantos modelos estate y esto no es fruto de un cambio de opinión, no, es fruto de la desaparición de varios modelos de la gama (como V40, el XC70, el V70 así como de sus variantes Cross Country y de su natural reemplazo por modelos de corte SUV).
Hoy hemos sabido que Volvo podría estar preparando el terreno para recuperar uno de sus formatos más icónicos: los estates bajos y estilizados.
La nueva plataforma eléctrica SPA3 abre la puerta a berlinas y familiares “proper low” en plena era dorada de los SUV, algo que hasta ahora parecía inviable en el mundo eléctrico. Si se confirma, modelos como un hipotético Volvo ES60 podrían competir directamente con el BMW i5, el futuro BMW i3 eléctrico o el Audi A4 E-tron y sus versiones familiares.
Plataforma SPA3: la clave para coches eléctricos más bajos
La plataforma SPA3, estrenada en el nuevo Volvo EX60, ha sido desarrollada desde cero para vehículos eléctricos. Este punto es determinante. A diferencia de la anterior SPA2 —adaptada parcialmente desde arquitecturas pensadas para motores térmicos— la SPA3 elimina por completo las limitaciones heredadas de los coches de combustión.
En términos de ingeniería, esto significa que la capacidad de la batería ya no determina obligatoriamente la altura del coche. En muchas plataformas adaptadas, el paquete de baterías ocupa toda la base del vehículo con un diseño plano y uniforme. El resultado: asientos elevados, suelo más alto y, en consecuencia, coches que parecen “SUV disfrazados”, incluso cuando pretenden ser berlinas.
Con SPA3, Volvo puede redistribuir las celdas, modificar el punto del cortafuegos (scuttle) y alterar la estructura frontal sin la necesidad de alojar un motor térmico, escape o depósito de combustible. Esto permite diseñar eléctricos más bajos, más estilizados y con proporciones similares a las de un S60 o un V90 clásicos.
Batería inteligente: cómo Volvo reduce la altura en sus futuros EV
Uno de los avances más relevantes es la posibilidad de extender parte del paquete de baterías hacia la zona delantera, más allá de la batalla. Al no estar condicionada por el espacio de un motor, la estructura frontal permite alojar varios kilovatios adicionales delante del habitáculo sin comprometer la seguridad, un aspecto crítico en Volvo.
Además, la marca puede crear “foot garages” en la zona trasera, como hacen modelos deportivos eléctricos tipo Porsche Taycan o Audi E-tron GT. En la práctica, esto permite rebajar el suelo en la segunda fila y mantener una posición de asiento más natural, similar a la de un coche de combustión. El resultado es línea de techo y ventanillas más bajas así como una silueta más aerodinámica y menos aspecto crossover.
Otro detalle técnico relevante es la reorientación de los terminales de la batería, ahora situados hacia abajo. Esto facilita una disposición más uniforme del colector de corriente y elimina restricciones estructurales en la zona de los pies traseros. Es ingeniería fina, pero con impacto directo en el diseño exterior e interior
¿Por qué los eléctricos actuales son más altos?
El caso del Volvo ES90 ilustra bien el problema. Aunque es una berlina, su altura libre al suelo es similar a la de un crossover. Esto se debe a que utiliza la plataforma SPA2, donde los asientos y los huecos para los pies deben ir completamente encima del paquete de baterías. Esa solución incrementa la altura total alrededor de 200 mm respecto a un diseño optimizado desde cero.
Este fenómeno no es exclusivo de Volvo. Muchos coches eléctricos basados en plataformas de combustión presentan proporciones forzadas como esta con carrocerías anchas, techos elevados y aspecto de SUV compacto. Con SPA3, Volvo busca romper esa inercia.
¿Volverán los Volvo S60 y V90 en versión eléctrica?
La gama actual de Volvo está claramente dominada por los SUV. Cinco de sus seis líneas de producto pertenecen a este segmento, y los antiguos S60, S90, V60 y V90 de gasolina ya han salido del catálogo. Sin embargo, la flexibilidad de SPA3 cambia el escenario estratégico.
Un Volvo ES60 eléctrico —berlina o incluso familiar— podría posicionarse como rival directo del BMW i5, el Mercedes Clase C eléctrico y el Audi A4 E-tron. Más importante aún: permitiría a Volvo recuperar su identidad en el segmento de los estates premium, donde históricamente ha tenido un peso específico bastante significativo.
La plataforma permite hacer coches altos, bajos, MPV o super estilizados. La cuestión no es técnica, sino comercial. Si el mercado vuelve a demandar familiares eléctricos bajos, Volvo tiene ahora la arquitectura necesaria para producirlos sin compromisos en diseño, autonomía o seguridad.