No os asustéis, cuando hablamos de gremlins no nos referimos a las míticas criaturas de la película, sino a empleados de la planta de Ford Almussafes que tienen la curiosa labor secreta de introducir piezas equivocadas en la línea de montaje, tales como volantes incompletos o piezas de motor con fallos. ¿El objetivo? Reforzar su compromiso de calidad gracias a una pionera tecnología fotográfica que registra, comprueba y localiza todas las piezas de cada uno de los 400.000 vehículos y 330.000 motores que ven la luz cada año en la megaplanta de producción de la compañía.
La verdad es que no sé qué resulta más curioso, el nombre de ‘pruebas gremlin’ o las propias pruebas en sí, pero está claro que se trata de una innovadora forma de comprobar que cada nuevo proceso funciona correctamente. Es más, el sistema está funcionando tan bien que ya se ha expandido hasta las 34 fases de montaje, y ahora Ford está evaluando la implantación global de este proceso. Si queréis saber más, Xabier Garciandia, uno de los gremlin, os lo explica en el vídeo.