Junto al nuevo Edge y la versión RS del Focus, una de las novedades más importantes de Ford para el Salón del Automóvil de Frankfurt es la renovación del Ranger, un pick up que llega justo en el mejor momento cuando sus principales rivales también han sufrido muchas modificaciones.
Exteriormente el Ranger toma muchos de los elementos de estilo estrenados en el Endeavour que desde hace poco se produce para algunos mercados asiáticos. A las ópticas de diseño rectangular hay que sumar un mayor protagonismo de la parrilla frontal y unos paragolpes más sugerentes, especialmente en las unidades Wildtrack.
Un salto cualitativo importante es el que se vive en el habitáculo, con una consola central que bien podría estar en cualquier todoterreno de la firma. Incluye una pantalla táctil de generosas dimensiones desde la que se controlan el sistema de audio y navegación, cámara posterior, etc.
La instrumentación también ha sido objeto de revisión e incluye una pantalla LCD con un ordenador de viaje más completo. Volante y guarnecidos mejoran su aspecto y la calidad general sube unos cuantos enteros. La dotación aumenta pero por el momento no tenemos el detalle específico para España.
La oferta de motores está formada por un básico 2.2 TDCi con 130 CV y una versión derivada de este con 160 CV. Por encima y como tope queda el 3.0 TDCI con 200 CV. La transmisión puede ser manual de seis velocidades o automática con el mismo número de velocidades mientras que la tracción es 2WD o 4WD salvo en el Wildtrack que siempre será total a las cuatro ruedas.
En Ford dicen haber mejorado las prestaciones y los consumos con cifras que arrancan en los 6,5 L/100 y unas emisiones de 171 g/km de CO2. Además de la actualización de las mecánicas, la dirección asistida ahora eléctrica permite ahorrar unas décimas en la cifra combinada.




















