El Volkswagen Passat es uno de esos nombres que no necesitan presentación. Durante décadas ha sido sinónimo de coche familiar racional, cómodo y fiable, una especie de referencia silenciosa dentro del segmento D. No ha sido nunca el más emocionante, ni el más rompedor, pero sí uno de los más completos.
Podíamos decir que es como esa chica que no es ni la más guapa ni la más fea del grupo, es la normal, la equilibrada y la emocionalmente coherente.
Con la llegada de esta nueva generación y, especialmente, con la versión eHybrid, el Passat no solo se actualiza es que directamente redefine su papel en un mercado cada vez más polarizado entre eléctricos puros y SUV de todo tipo.
El Passat eHybrid no intenta competir en diseño ni en deportividad, sino en versatilidad real. Es un coche pensado para quien hace ciudad a diario, pero también muchos kilómetros por carretera; para quien quiere circular en eléctrico sin renunciar a viajar lejos; y para quien sigue necesitando espacio, confort y sensación de coche “grande” bien hecho. Y lo hace con una receta que, sobre el papel, roza la perfección.
Diseño exterior: continuidad inteligente
A nivel estético, el Passat eHybrid no busca diferenciarse en exceso del resto de la gama, y eso es deliberado. Las únicas pistas claras de que estamos ante la versión híbrida enchufable son la toma de carga situada en la aleta delantera izquierda y el diseño específico de las llantas aerodinámicas de 19 pulgadas. Por lo demás, estamos ante el mismo Passat sobrio, elegante y claramente orientado a un público adulto.
Con casi cinco metros de longitud, el Passat impone por presencia sin resultar exagerado. Las proporciones están muy bien resueltas, con una línea lateral limpia, una zaga alargada y un frontal que transmite más tecnología que agresividad. Dependiendo del acabado —Serie, Business o R-Line— el coche puede parecer más ejecutivo o más dinámico, pero en ningún caso cae en excesos.
No es un coche que gire cabezas, pero sí uno que transmite estatus tranquilo, algo cada vez más raro en un mercado dominado por coches sobredimentionados.
Interior: espacio, tecnología y confort como señas de identidad
El habitáculo del Passat eHybrid es, sencillamente, uno de sus grandes argumentos. Nada más sentarse al volante se percibe esa sensación de coche bien hecho, amplio y pensado para viajar. La posición de conducción es baja, muy de berlina tradicional, y eso se traduce en una postura relajada que invita a hacer kilómetros casi sin fatiga.
El salpicadero está presidido por dos pantallas: una instrumentación digital de 10,25 pulgadas y una enorme pantalla central de 14,9 pulgadas, desde la que se controla prácticamente todo. El sistema es rápido, fluido y compatible con Apple CarPlay y Android Auto, y aunque sigue apostando por una filosofía muy táctil, la experiencia es bastante más satisfactoria que en anteriores Volkswagen.
Como te decía, el sistema de infoentretenimiento me ha parecido muy completo, rápido y bien planteado en general, aunque no todo ha sido perfecto. En mi caso he tenido algún problema puntual de conectividad con mi smartphone (un Google Pixel), especialmente en la conexión inalámbrica, algo que no empaña la experiencia global pero sí conviene mencionar. No es grave, pero en un coche de este nivel se espera una integración absolutamente impecable.
La calidad de materiales es alta, con buenos ajustes y una combinación acertada de superficies blandas y plásticos más duros en zonas menos visibles. No es un interior emocional, pero sí muy sólido y coherente con el posicionamiento del coche.
Mención aparte merecen los asientos, que me han parecido sencillamente espectaculares, tanto por diseño como por nivel de confort. Son amplios, recogen bien el cuerpo y permiten pasar muchas horas al volante sin fatiga, algo clave en un coche con clara vocación viajera como este Passat. Además, el nivel de equipamiento es altísimo: regulación eléctrica en múltiples vías, calefacción, ventilación y función de masaje, todo ello con un funcionamiento eficaz y fácil de gestionar desde el sistema multimedia.
Eso sí, conviene hacer una puntualización importante. La unidad de pruebas, con algo más de 10.000 kilómetros, ya mostraba cierto desgaste visible en la tapicería perforada, algo que no pasa desapercibido y que debería vigilarse en un coche de este precio y posicionamiento. No afecta al confort, pero sí a la percepción de durabilidad a largo plazo.
Como curiosidad, estos asientos incorporan funciones poco habituales incluso en el segmento, como programas de secado de ropa, pensados para eliminar la humedad tras sudar o después de un uso intensivo en verano. Puede parecer un detalle menor, pero para quienes sudamos bastante con altas temperaturas, es una función realmente práctica y muy bien pensada.
Detrás, el espacio para piernas y cabeza es sobresaliente, situándose entre los mejores del segmento. Tres adultos viajarán algo más justos por anchura, pero dos ocupantes lo harán con auténtico confort de coche grande.
Maletero: sacrificio asumible
Uno de los peajes de la tecnología híbrida enchufable aparece en el maletero. Frente a los 690 litros de las versiones diésel, el Passat eHybrid se queda en 510 litros, una cifra que sigue siendo muy buena, pero que supone una reducción clara debido a la batería situada bajo el piso.
Abatiendo los asientos traseros se alcanzan 1.770 litros, más que suficientes para un uso polivalente. No es el mejor Passat para quien prioriza carga máxima, pero sigue estando por encima de la media del mercado.
El maletero, aun siendo algo más pequeño que en las versiones térmicas por la presencia de la batería, es más que suficiente para un uso familiar real. Además, está muy bien aprovechado en altura. Como curiosidad, he llegado a cargar un objeto de dos metros de longitud con los asientos traseros abatidos, algo que no es nada habitual ni siquiera en modelos más grandes, y que refuerza la idea de que este Passat sigue siendo un auténtico devorador de kilómetros y cargador de trastos cuando hace falta.
Mecánica eHybrid: el equilibrio perfecto
El corazón de esta versión es el sistema híbrido enchufable, que combina un motor gasolina 1.5 TSI de 150 CV con un motor eléctrico de 116 CV, alimentado por una batería de 25,7 kWh. La potencia conjunta asciende a 204 CV y 350 Nm de par, cifras más que suficientes para mover con soltura este gran familiar.
La gran baza está en la autonomía eléctrica homologada de hasta 133 km, una cifra sobresaliente que permite cubrir la inmensa mayoría de desplazamientos diarios sin consumir una gota de gasolina. En uso real, incluso sin buscar la máxima eficiencia, es fácil superar los 100 km en modo eléctrico.
Cuando ambos sistemas trabajan juntos, el Passat acelera de 0 a 100 km/h en 8,1 segundos y alcanza 220 km/h, demostrando que no estamos ante un coche lento ni torpe, pese a su enfoque confortable.
Por supuesto, cuenta con etiqueta CERO, lo que multiplica sus ventajas fiscales y de movilidad en ciudad.
Tras convivir con el Passat eHybrid varios días, mi sensación es clara: me ha parecido un producto simplemente espectacular. No solo por concepto, sino por cómo está ejecutado. En uso real hemos superado sin ningún tipo de esfuerzo los 110 km de autonomía 100 % eléctrica, sin conducción especialmente cuidadosa ni obsesión por la eficiencia. Esto permite que, en el día a día, el coche funcione como un eléctrico puro, silencioso, suave y muy agradable. Pero lo mejor llega cuando la batería se agota por completo: lejos de dispararse, el consumo se ha mantenido en torno a 3,5 l/100 km, una cifra sencillamente impresionante para un familiar de este tamaño y peso.
El sistema híbrido enchufable está muy bien afinado y es, probablemente, uno de los mejores que he probado hasta la fecha. Para el uso diario puedes moverte en modo EV sin complicaciones, y cuando llegan los viajes largos basta con dejar el coche en modo híbrido automático para olvidarte de todo. No hay ansiedad, no hay que planificar en exceso y los consumos siguen siendo ridículamente bajos. Es exactamente así como debería funcionar un PHEV bien entendido.
En marcha: viajar sigue siendo su especialidad
Conducir el Passat eHybrid es exactamente lo que esperas de un Passat… y eso es una muy buena noticia. El coche prioriza el confort por encima de todo. La suspensión filtra muy bien las irregularidades, el aislamiento acústico es excelente y la sensación de aplomo en autopista es sobresaliente.
En modo eléctrico, el silencio es absoluto y la respuesta más que suficiente para ciudad y vías rápidas. En uso híbrido, la transición entre motores está bien gestionada y apenas se percibe. Solo cuando se exige máxima aceleración se nota el esfuerzo conjunto del sistema.
El punto menos refinado es el tacto del freno, algo habitual en los PHEV. Requiere un breve periodo de adaptación, ya que la mezcla entre frenada regenerativa y convencional no es tan natural como en un térmico puro, aunque uno se acostumbra rápido.
La dirección ofrece un buen equilibrio entre suavidad y precisión, sin ser especialmente comunicativa, pero muy adecuada para el planteamiento del coche.
Es caro, muy caro, pero igual merece hasta la pena…
El Volkswagen Passat eHybrid parte en España desde 54.135 euros, una cifra elevada, pero coherente con su tamaño, tecnología y nivel de equipamiento. Los acabados Business y R-Line elevan la factura hasta los 58.530 y 63.415 euros, respectivamente.
No es barato, pero tampoco tiene muchos rivales capaces de ofrecer tanta versatilidad real en un solo coche.
En conjunto, el Passat eHybrid no solo cumple lo que promete, sino que supera expectativas. Es uno de esos coches que te hacen pensar que, bien aplicada, la tecnología híbrida enchufable sigue teniendo muchísimo sentido hoy en día.
Si buscas un coche para casi todo, sin complicaciones y con un enfoque claramente racional, el Passat eHybrid es, hoy por hoy, una de las mejores respuestas posibles.
Diseño/Estética
Calidad de acabado
Equipamiento de serie
Equipamiento opcional
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Prestaciones
Consumos
Transmisión
Dirección
Frenos y neumáticos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
8.3
El Volkswagen Passat eHybrid es uno de los familiares más completos del mercado. Ofrece más de 110 km reales en modo eléctrico y consumos muy bajos cuando se agota la batería. En el día a día puede usarse como un eléctrico, y en viajes largos como un híbrido muy eficiente. El confort es sobresaliente, con asientos muy cuidados y gran calidad de rodadura. El espacio interior y la capacidad de carga siguen siendo puntos fuertes. Un PHEV muy bien afinado que demuestra que esta tecnología, bien aplicada, tiene mucho sentido.
Lo bueno
- Autonomía eléctrica sobresaliente: más de 110 km reales en modo 100 % EV, lo que permite un uso diario prácticamente como un eléctrico.
- Consumos muy bajos una vez agotada la batería, con medias reales en torno a 3,5 l/100 km en uso mixto, algo excepcional para un familiar de casi cinco metros.
- Sistema híbrido enchufable muy bien afinado, suave, inteligente y fácil de convivir tanto en ciudad como en viajes largos.
- Confort y espacio interior de referencia, con unos asientos espectaculares por diseño, ergonomía y funciones (ventilación, calefacción, masaje y secado).
- Gran capacidad de carga y versatilidad, con un maletero más que suficiente y una modularidad que permite transportar objetos muy largos sin complicaciones.
Lo mejorable
- Precio elevado, incluso teniendo en cuenta su tecnología y nivel de equipamiento, lo que limita su acceso a muchos compradores.
- Tacto del freno mejorable, algo esponjoso y poco natural, típico en algunos híbridos enchufables.
- Maletero algo más pequeño que en las versiones térmicas, penalizado por la batería, aunque bien aprovechado en altura.
- Conectividad mejorable, con problemas puntuales en la integración inalámbrica con ciertos smartphones.
- Desgaste prematuro de la tapicería perforada en la unidad de pruebas, un detalle que genera dudas sobre la durabilidad a largo plazo.






























































