Si tienes un coche con motor turbo probablemente te hayas percatado de que si dejas de acelerar para trazar una curva y cambias de marcha, el turbo deja de funcionar, así que cuando salgas de la curva y vuelvas a acelerar, tardarás en volver a recuperar la función del turbo, concretamente hasta que vuelvas a entrar en su rango de revoluciones.
Recuerda que ya te hemos hablado del funcionamiento del turbo, de los tipos que hay y de sus averías, e incluso de su historia recientemente, pero hoy nos vamos a centrar en este curioso sistema de Volvo a raíz del vídeo subido por Jason Fenske, de Engineering Explained, donde nos lo explica en detalle.
Pensemos que hoy en día las marca se pelean por reducir al máximo el rango de revoluciones del turbo, bien con un régimen más amplio en bajas o con sistemas de dos y tres turbos que operan en diferentes rangos de revoluciones. Con la llegada del Volvo S90, la marca sueca estrenó varias tecnologías entre las que nos pudimos encontrar los sistema de propulsión Drive-E, centrados de lleno en la entrega de potencia, en la respuesta, en la eficiencia y en la conducción.
Junto a estas apareció el sistema conocido como PowerPulse, una innovadora forma de mejorar la respuesta instantánea del turbo en los motores diésel hasta que los turbos eléctricos lleguen a producción en todas las marcas (Audi ya lo incorpora en el SQ7, pero es un sistema más caro y pesado). Según Volvo, PowerPulse elimina el turbo lag, con lo que aumentan las prestaciones respecto a las mecánicas similares de la competencia.
PowerPulse funciona haciendo pasar el aire -desde el filtro del mismo- a través de un compresor hasta un tanque de aire de dos litros que lo almacena a 12 bares de presión. Cuando el conductor desea acelerar rápidamente, el aire se inyecta por una válvula en la turbina de escape para alimentar al turbo. El aire del tanque se recarga automáticamente, asegurándose de que PowerPulse cuenta con el depósito lleno y está siempre disponible.
Por el momento, la mecánica agraciada con esta tecnología es la D5, el motor turbodiésel de cuatro cilindros y 1.969 cc que, en el Volvo XC60 del vídeo genera 235 CV a 4.000 rpm y 480 Nm de par entre las 1.750 y las 2.250 rpm. Como también podéis ver, uno de los principios de desarrollo y beneficios clave detrás de la nueva familia de mecánicas es que han sido diseñadas para reducir la complejidad mediante el uso de un enfoque compacto y modular, compartiendo tanto los motores de gasolina como los motores diésel una arquitectura común.






