Las alarmas saltaron en el circuito de Bahréin desde el primer día de rodaje. El motor Honda montado en el chasis de Aston Martin sufrió varias roturas y un sinfín de problemas que obligaron permanentemente a interrumpir las sesiones de trabajo.
Durante la jornada del jueves, el coche pilotado por Fernando Alonso sufrió una serie de problemas tan graves que obligaron a concluir su día después de haber simulado tandas de carrera. Incluso, este viernes, con Stroll al volante, el coche tuvo que ser movido a mano por los mecánicos en varias ocasiones durante las pruebas de cambio de neumáticos en los garajes. No fue hasta que faltaban diez minutos para el final cuando el monoplaza regresó al asfalto para completar apenas dos vueltas de comprobación. En total, el coche verde completó seis vueltas a lo largo de este último día de pretemporada.
Desde primera hora de la mañana, Honda ya había advertido que la falta de repuestos obligaría a reducir el trabajo de este viernes a sesiones muy breves. Esta situación dejó a Lance Stroll prácticamente sin actividad, pasando la mayor parte de la jornada caminando entre el box y la zona de descanso del equipo a la espera de una oportunidad para rodar.
Según los informes oficiales de la fábrica, la causa principal de estas detenciones se encuentra en el sistema de la batería. Este componente ha mostrado un comportamiento irregular que ha limitado el programa de trabajo previsto por Aston Martin y ha obligado a realizar verificaciones adicionales durante el viernes.
La complejidad del nuevo reglamento en esta F1 ha hecho que el desarrollo de este motor sea un reto mayor de lo esperado. Así lo han confirmado los técnicos desde Japón en declaraciones al medio Shiga Sports. En estas comunicaciones detallan que este tipo de incidentes «son habituales cuando se estrena un ciclo tecnológico tan avanzado». Sin embargo, manifiestan que la prioridad ahora es estabilizar el sistema híbrido para que Alonso y Stroll puedan rodar con seguridad. El equipo ha tenido que sacrificar parte de sus pruebas de rendimiento para centrarse exclusivamente en entender por qué la energía no se almacena ni se entrega de la forma correcta en condiciones de calor.
El trabajo 24 horas de los ingenieros en Japón para corregir la fiabilidad del motor Honda
Ante la gravedad de los fallos detectados en Bahréin, la sede de HRC en Sakura ha tomado el control de la situación. Los ingenieros japoneses han activado un protocolo de trabajo de 24 horas al día para analizar los datos recogidos en el circuito. Así, mediante simulaciones en bancos de pruebas, el equipo de técnicos «ha logrado identificar la raíz del problema de forma rápida». Esta capacidad de reacción es clave para evitar que los retrasos en el calendario afecten de forma permanente a la temporada de Lance Stroll y Fernando Alonso.
El proceso consiste en volcar toda la información obtenida en Bahréin a los sistemas de Japón para reproducir las averías en un entorno controlado. Según los datos publicados por Shiga Sports a través de fuentes próximas al proyecto, ya existe una solución definida a pesar de los cambios en el cronograma original. El trabajo se centra ahora en fabricar y probar las nuevas piezas que corregirán los fallos de la batería. Desde Honda, afirman, «estos componentes estarán listos antes de que el equipo envíe todo el material» a la primera carrera del año, que será en Australia en apenas dos semanas.
Aunque Honda ha localizado los fallos, la solución completa no llegará de forma inmediata. Los responsables japoneses han señalado el Gran Premio de Australia como el momento en el que esperan ver una versión más competitiva y fiable de su unidad de potencia.
Han sido claros al explicar que necesitarán un margen de tiempo para ajustar todos los parámetros del motor Honda. Este proceso requiere alcanzar un funcionamiento estable de todo el sistema, asegurando que trabaje sin interrupciones bajo condiciones de máxima exigencia.
Esta necesidad de ganar tiempo pone a Aston Martin en una posición delicada para las primeras carreras del año. Es muy probable que en las citas iniciales el motor no funcione a su máxima potencia para evitar nuevas roturas. Los ingenieros prefieren asegurar que el coche termine las carreras antes de buscar la velocidad punta que permita luchar por algo más que ser los últimos del pelotón.
El trabajo en las próximas semanas será decisivo para ver si la unión entre la marca británica y el fabricante japonés puede cumplir con las expectativas creadas. En Australia la idea es poder competir con garantías y demostrar que el potencial del motor Honda sigue siendo uno de los más altos de la parrilla.
La adaptación de Aston Martin a las nuevas exigencias de Honda
El paso de usar motores Mercedes a montar los de Honda ha supuesto un cambio radical en la forma de trabajar de Aston Martin. Este proceso de adaptación siempre conlleva riesgos, y los test de Bahréin han confirmado que la integración total todavía está lejos de ser perfecta. La estructura del coche debe asimilar las vibraciones y el calor que genera el motor japonés, algo que solo se consigue con muchos kilómetros de experiencia en pista.

«Hay muchas cosas que arreglar en los próximos días, pero todos están trabajando al 100% en las fábricas del Reino Unido y Japón, estamos intentando que este periodo sea lo más breve posible», afirmaba Alonso. Aston Martin llega tarde con un proyecto que se queda atrás frente a sus rivales. Además, existe un miedo real por lo graves que son estos fallos, más allá de haber perdido el tiempo en los test. Rodar tan poco solo hace que todo sea peor: sin kilómetros no hay soluciones, y sin soluciones no pueden rodar.
Incluso ante la gravedad de estas averías y escasa potencia, en el equipo existe la convicción de que el potencial del motor es muy alto. Una vez que se solucionen los problemas de juventud de la unidad de potencia, los datos indican que Aston Martin podrá dar un salto adelante importante. Fernando Alonso sigue siendo la pieza clave para guiar este desarrollo. Superar estos inconvenientes permitirá al equipo centrarse en el desarrollo del chasis y la aerodinámica.
La carrera de HRC Sakura para lograr un motor manejable
Más allá de las roturas, el gran desafío de Honda es conseguir que el motor sea manejable para los pilotos. Actualmente, el trabajo se divide en dos frentes muy concretos: se busca la robustez necesaria para aguantar la distancia completa de una carrera y se trabaja en la optimización de la entrega de energía. Esto significa lograr que la potencia eléctrica se combine con el motor de combustión de manera suave, evitando tirones o comportamientos bruscos que perjudiquen la conducción de Alonso.
Este proceso es vital para que el coche sea competitivo desde las primeras vueltas. Si el sistema híbrido no funciona correctamente, el piloto pierde confianza y el monoplaza se vuelve mucho más lento en las rectas. Los responsables de Honda consideran que estos problemas forman parte de la evolución lógica de un motor nuevo. El objetivo final es encontrar el punto exacto donde la unidad de potencia rinda al máximo sin poner en peligro la integridad del motor. La mirada de todo el mundo de la Fórmula 1 está puesta ahora en los talleres de Japón, donde se decide el futuro de uno de los proyectos más ambiciosos de la parrilla.





