Llegar a la primera cita del calendario con los deberes hechos es un privilegio que Franco Colapinto no había disfrutado hasta ahora. En sus etapas anteriores, tanto en su estreno con Williams como en su llegada a Alpine, el piloto argentino tuvo que subirse al coche con el campeonato ya en marcha.
Llegar a las carreras sin haber rodado lo suficiente es un problema cuando compites contra los mejores. A Franco le tocó conocer su coche en pleno Gran Premio, como ocurrió en 2025 al sustituir a Doohan en Imola. Aquello fue un momento difícil que siempre quita confianza. Sin embargo, este invierno la historia ha sido otra. El argentino ha podido sumar muchos kilómetros en la pista de Barcelona y Bahréin, algo que él mismo considera fundamental para sentirse seguro antes de empezar.
Los números reflejan bien todo el tiempo que han pasado en pista. Colapinto ha sumado más de 350 vueltas en las últimas jornadas, lo que supone un esfuerzo similar a correr varios grandes premios seguidos. «Llegar a la primera carrera con todo este kilometraje es muy útil. Es como haber disputado ocho carreras. Eso es algo que me faltó el año pasado y el anterior», confesaba el joven piloto con satisfacción. Tener toda esa experiencia le permitirá afrontar las pistas que todavía no conoce. Este año, Franco descubrirá hasta cinco trazados inéditos para él, además del estreno de Madrid, que será una novedad para toda la parrilla. Se trata de Australia, China, Japón, Arabia Saudí y Miami, a los que se sumará el circuito del Madring en Madrid, que debuta en la F1 este 2026.
El motor Mercedes transforma el Alpine de Colapinto
El gran secreto de esta mejoría en Alpine tiene nombre propio y viene de Alemania. Durante mucho tiempo, el equipo sufrió las carencias de un motor que no estaba a la altura de sus rivales. La falta de potencia y los constantes fallos de fiabilidad del motor Renault condenaron a la marca a pelear en los puestos de cola, una situación frustrante para un Colapinto que se jugaba seguir o no en la Fórmula 1.
La decisión de Alpine/Renault de dejar atrás esa etapa y montar la unidad de potencia de Mercedes ha cambiado por completo el panorama para el argentino. Ahora, tras lo visto en los tests de Bahréin, el equipo de Franco ha sabido dar un salto para correr con plenas garantías de competitividad. Además, el Alpine ha ganado una entereza que antes no tenía. La sensación de rodar con un coche frágil ha desaparecido, haciendo al piloto centrarse solo en exprimir su A526.

Este cambio de motor ha permitido que Alpine se asiente en la zona media de la parrilla, lejos de esas últimas posiciones que tanto daño hicieron a su imagen el pasado curso. Franco ha notado el cambio desde el primer instante en que pisó el acelerador. Sus sensaciones son claras y positivas: «El progreso es muy, muy marcado, y de un día para el otro las cosas cambian. El auto se está volviendo más rápido y se siente mejor». Con objetivos mucho más ambiciosos, el argentino vaticina que, en unas pocas carreras, la comunión con el coche será total y podrán ser todavía más competitivos.
Franco Colapinto salta a la zona media
Las pruebas de pretemporada siempre esconden cartas, pero las sensaciones en el garaje de Alpine son buenas. El coche ahora aguanta el pulso a equipos como Haas o Williams. Incluso, es bastante probable que en la primera carrera del año en Melbourne puedan luchar por ser el mejor equipo de la zona media. Si esto llega a cumplirse, tanto Franco Colapinto como su compañero Gasly podrán verse en los puntos de forma recurrente. Una de las conclusiones que saca en valor el de Pilar es que este monoplaza sí obedece a sus movimientos y, especialmente, a su manera de pilotar. El entendimiento con su compañero ha ayudado mucho.
Franco ya tiene la cabeza en Australia. Sabe que la temporada es larga y que habrá días complicados. Sin embargo, el trabajo de estas semanas le da mucha seguridad. Se nota que tiene más experiencia y siente que el equipo ha tomado el camino adecuado. «Creo que en unas pocas carreras nos sentiremos todavía mejor«, se entusiasmó el argentino. Más preparado que nunca, y con un salto de gigante, Franco Colapinto quiere resultados y encontrar algo más de un piloto que luchó contra los elementos en 2025. El Alpine es suyo.





