Ferrari ha decidido que no todo en su universo tiene que tener cuatro ruedas. A veces basta con unos gramos de oro o plata para contar una historia igual de potente.
La marca de Maranello se cuela en la colección oficial de monedas de Italia para 2026 con una propuesta que no va de nostalgia barata ni de logotipos bonitos. Aquí hay ingeniería, victorias en Le Mans y una idea muy clara, lo que se aprende en el circuito acaba, tarde o temprano, en la carretera.
La presentación en Roma ya dejaba entrever que no se trataba de una edición cualquiera. El foco estaba en Ferrari y en algo que suena muy técnico pero que es puro ADN de la marca: la transferencia de tecnología.
En concreto, la evolución del motor V6 híbrido, ese que ha pasado de pelear en el Mundial de Resistencia a dar vida a algunos de los coches más salvajes que han salido de Maranello en los últimos años.
La moneda de oro y plata de Ferrari
La pieza más llamativa es una moneda de oro de 100 euros dedicada al Ferrari 499P. No es una elección casual. Este hypercar marcó el regreso de Ferrari a la categoría reina de la resistencia y no tardó en hacer pero que mucho ruido.
Tres victorias consecutivas en Le Mans y títulos mundiales lo colocan en una liga donde no basta con ser rápido; hay que ser constante, fiable y tremendamente eficiente. La moneda captura ese momento y lo convierte en objeto de culto con una tirada tan limitada que casi parece una extensión del propio coche. Es el tipo de pieza que no compras por capricho, sino porque sabes lo que representa.
Pero lo interesante no se queda en el brillo del oro. Hay otro relato, más técnico y quizá más relevante, que se desarrolla en un conjunto de monedas de plata. Aquí Ferrari no habla solo de un coche, sino de un proceso. El viaje que hace una tecnología desde el estrés brutal de la competición hasta el uso diario en carretera.
Hablamos del sistema V6 híbrido
Este motor no es un simple bloque con asistencia eléctrica. Es una declaración de intenciones. En el 499P ha demostrado que puede rendir al máximo durante horas sin fallar, manteniendo un equilibrio muy fino entre potencia y eficiencia. Ese conocimiento no se queda encerrado en el paddock. Se adapta, se reconfigura y acaba en modelos de producción que, aunque circulen por carretera, siguen teniendo algo de coche de carreras bajo la piel.
El mejor ejemplo de esa evolución es el F80. Ferrari tomó lo aprendido y lo llevó a un nivel casi absurdo para un coche homologado. La parte térmica ya entrega cifras que hace no tanto parecían exclusivas de motores mucho más grandes, y cuando entra en juego el sistema híbrido el resultado es directamente descomunal.
El 296 Speciale sigue la misma filosofía, pero con un enfoque distinto. Es la versión más afinada de un modelo que ya de por sí iba sobrado. Aquí la hibridación no es solo una herramienta para ganar caballos, sino para pulir la experiencia de conducción. Todo se siente más directo, más rápido, más conectado.
Lo curioso de toda esta historia es que Ferrari ha decidido contarla a través de monedas. No con un discurso técnico interminable ni con cifras que marean, sino con objetos físicos que concentran años de desarrollo, victorias y decisiones estratégicas. Es una forma distinta de celebrar lo que hacen, pero encaja bastante bien con su manera de entender el lujo.
Cuando estas piezas salgan a la venta en abril de 2026, no serán simplemente artículos para coleccionistas. Serán pequeños fragmentos de una narrativa más grande, la de una marca que sigue mirando al circuito para definir su futuro.
Las monedas de Ferrari
En cuanto a las especificaciones, la moneda de oro se presenta como una pieza de alta pureza, acuñada en oro de 999,9 milésimas, con un peso de 31,104 gramos y un diámetro de 28 milímetros, acabada en calidad reverse proof, lo que potencia el contraste entre superficies pulidas y mates para resaltar los detalles del diseño; su valor facial es de 100 euros y su tirada está limitada a 499 unidades. Por su parte, el conjunto de monedas de plata mantiene ese enfoque técnico con plata de 999 milésimas, el mismo peso de 31,104 gramos por pieza y un diámetro mayor de 38,61 milímetros, también con acabado reverse proof, formando un tríptico de tres monedas de 6 euros cada una que se emiten en una edición limitada de 5.000 unidades.
