Desde su lanzamiento en 1979, la Clase G ha hecho historia y es la base para toda la familia SUV de Mercedes-Benz así como la cima de la misma. Más de 250.000 vehículos han sido entregados a los clientes desde que se presentó el primer modelo de la Clase G. Mercedes-Benz mantiene esta legendaria serie todoterreno aunque año tras año va integrando mejoras que han hecho que desde su lanzamiento, el modelo sea mucho más económico, ecológico y confortable, capaz y potente.
Ahora, el más extremo de los Clase G hechos hasta la fecha en una fábrica de la marca ha sido un completo éxito. El G 500 4×42 acaparó millares de comentarios y opiniones positivas que han empujado a la marca de la estrella a hacer que el modelo entre en la producción en serie, llegando al mercado español en enero de 2016 a un precio de 272.975 euros (un precio bastante superior al mercado alemán, donde parte de los 226.100 euros).
El paquete técnico consiste en un tren de potencia de tracción total con ejes específicos y el nuevo motor V8 de 4 litros con doble turbocompresor que debutó en el Mercedes-AMG GT y que en este caso desarrolla 310 kW (422 CV).
Además de una mejora notable en el resto de modelos de la Clase G que ahora cuentan con interiores depurados y mecánicas refinadas para cumplir con las últimas normativas de emisiones, la familia cuenta con un nuevo miembro. Tanto los G 350 d, como los G 500, el AMG G 63, el G 65 AMG y el G 500 4×4² se pueden pedir con efecto inmediato.
Una nueva incorporación a la variante más extrema de la familia de modelos de la Clase G continúa con el camino iniciado con el AMG G 63 6×6. Se trata de un hermano menor pero muy pero que muy capaz al que la marca ha denominado G 500 4×4².
Tal y como ya os he adelantado, el nuevo modelo cuenta bajo el capó con la nueva unidad motriz V8 con una cilindrada de cuatro litros, inyección directa y doble turbocompresor. El motor biturbo de 4.0 litros eficiente y limpio desarrolla una potencia de 310 kW (422 CV) y un par máximo de 610 Nm, y cumple con los Euro 6 emisiones estándar, incluyendo el límite máximo de partículas prescrito desde 2016.
En esta ocasión, la marca germana asocia esta motorización a un cambio automático de siete velocidades 7G-tronic con una caja de transferencia separada. El colosal todoterreno está equipado con tres bloqueos de diferencial mecánicos que pueden ser seleccionados por el conductor a través de un panel ubicado en la consola.
Entre las novedades nos topamos con un sistema de amortiguación ajustable que permitirá al conductor elegir entre los modos Confort y Sport, un conjunto de llantas de 22 pulgadas equipadas con neumáticos 325/55 R22, algunas partes en fibra de carbono y un exclusivo interior Designo.
En este caso, la distancia al suelo se eleva a 450 milímetros y la profundidad de vadeo – o más bien la profundidad de inmersión – lo hace hasta los 1.000 milímetros. A continuación os dejamos algunos de los datos más interesantes.
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G 500 4×4² |
Long-wheelbase G 500 |
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| Distancia al suelo |
450 mm |
210 mm |
| Ángulo de ataque/salida/r |
52° / 54° |
36° /27° |
| Ángulo ventral |
47° |
21° |
| Ángulo de vuelco |
30° |
28° |
| Profundidad de vadeo |
1000 mm |
600 mm |
| Cap. subida de pendientes |
100% |
100% |
| Distancia entre ejes |
2850 mm |
2850 mm |
| Llantas/neumáticos |
9.5 J x 22 325/55 R 22 |
7.5 J x 18 265/60 R 18 |

