BMW quiere jugar nuevamente en el segmento eléctrico con el iX5 M70, un prototipo que ya se deja ver con menos disfraz del habitual. Y no, no es solo “otro SUV grande”: aquí tenemos una propuesta seria y algunas decisiones técnicas que si se confirman, nos dan pistas bastante claras de hacia dónde va la división M en la era sin gasolina.
Neumáticos asimétricos: más que postureo
Montar 295/35 ZR 23 delante y 315/35 ZR 23 detrás no es capricho. Es una configuración escalonada pensada para domesticar una potencia que, en este caso, no es precisamente decorativa.
Más ancho detrás implica mejor tracción en las aceleraciones, algo clave en un eléctrico con entrega de prestaciones instantánea. Delante, un neumático algo más contenido permite mantener la agilidad y la precisión, evitando que el coche se sienta torpe en los cambios de apoyo.
Por un lado tenemos un empuje salvaje detrás y por el otro, un control quirúrgico delante.
Un diseño que mezcla dos mundos
Lo curioso de esta nueva generación es que BMW no está separando radicalmente sus modelos térmicos y eléctricos en diseño.
El iX5 eléctrico y el futuro X5 con motor de combustión compartirán gran parte de la carrocería. De hecho, el conjunto recuerda a un iX3 inflado, con proporciones más generosas y una presencia más sólida en la carretera.
Hay detalles que dejan ver evolución como unos tiradores más integrados en la línea de la carrocería, superficies más limpias y un trabajo aerodinámico más fino. En los modelos electrificados la marca tiene una intención clara de reducir resistencia al aire, algo clave tanto para eficiencia como para autonomía de estas versiones.
¿Qué coche te compras?Prototipos cazados: la gasolina sigue en juego
Mientras el iX5 eléctrico acapara titulares, BMW no ha dejado a un lado el motor de combustión. Las últimas unidades de pruebas dejan claro que la nueva generación del X5 seguirá ofreciendo versiones térmicas, algo que sabemos gracias a las salidas de escape que hemos visto, la ausencia de puertos de carga en algunas versiones y al sonido del seis en línea.
Hablando de esto, todo apunta a que las versiones de acceso girarán en torno a bloques seis en línea, dejando los V8 y variantes más radicales para escalones superiores.
Aerodinámica con intención (y no solo por consumo)
La integración de elementos como los tiradores o la limpieza de superficies responde a la necesidad de mejorar el flujo de aire.
En modelos eléctricos, esto se traduce directamente en más autonomía. En los térmicos, implica menor consumo y mayor estabilidad a alta velocidad.
Hay un detalle que genera dudas entre los más puristas y es el clásico portón trasero dividido del X5.
Algunas unidades de prueba sugieren que BMW podría simplificar el sistema hacia un portón de una sola pieza. No está confirmado, pero el mero rumor ya levanta cejas. Ese diseño ha sido una seña de identidad desde finales de los 90, y eliminarlo sería más que un simple cambio práctico aunque esto ya lo hemos visto con la luneta trasera individual de los Serie 3 Touring, que por lo visto también apunta a desaparecer.
Potencia M: el iX5 quiere ser el jefe
Volviendo al iX5 M70, el enfoque es el de ser la referencia. Con modelos como el i7 M70 (650 CV) y el iX M60 (610 CV) como punto de partida, todo indica que este SUV podría moverse en cifras similares o superiores. Y con la configuración de neumáticos que monta, está preparado para gestionar ese nivel de rendimiento sin perder el control.
La nueva generación del X5 térmico está a punto de debutar en los próximos meses, mientras que el iX5 M70 apunta a finales de 2026.
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