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Conducción eficiente: Cómo gastar menos combustible

Saber conducir es un concepto que abarca muchas cosas, algunas de ellas son creencias más que hechos, y otras son hechos más que mitos. También nos encontramos mitos, claro, que de todo hay en botica. A la conducción eficiente, por ejemplo, le toca el sambenito de disponer de hechos, de creencias y de mitos que hacen que, al final, sea un concepto poco definido que a unos les encanta y otros odian por completo. Convendría entonces tener una especie de manual de la conducción eficiente, y saber exactamente qué cosas pueden influir en un menor consumo, a la vez que no nos estropean el coche.

Con los años he ido desarrollando mis propias teorías sobre la conducción eficiente, y sin presumir de hypermiler, que no lo soy ni de lejos, sí que sé que suelo consumir poco combustible en condiciones normales. Eso se debe a varias cosas, pero entre otras a mi teoría firmemente llevada a la práctica de que al acelerador hay que pisarle nada más que lo justo.

Ni más, ni menos. Y es que la conducción más eficiente no es la que nos hace llevar el coche casi al ralentí, o pisando tan poco que las recuperaciones pasan al terreno de la ciencia ficción: conducir de la manera más eficiente nos permite hacer un recorrido minimizando el tiempo empleado y, a la vez, el combustible consumido.

Por decirlo de una forma más coloquial: ir pisando huevos no es conducción eficiente si para ello vamos a ahogar el coche cuesta arriba, o si en vez de tardar una hora y media en un trayecto, pasamos a tardar dos horas.

Medidor eficiencia LEAF

Si tu tiempo no vale dinero, puede que este ejemplo te parezca una tontería, pero si sí que lo vale, entenderás de qué hablo: los céntimos que ahorras en combustible hay que compararlos con los euros a la hora de trabajo que pierdes.

Conducción eficiente: técnicas y consejos para manejar el coche

Yo zanjaría este apartado con una sencilla frase: al coche lo manejamos con suavidad, con paciencia y sin pasarnos de vueltas. Una conducción normal, tranquila, es una conducción eficiente. Estirar la segunda, no es tan eficiente. Acelerar fuerte a la salida del semáforo para frenar con contundencia 200 metros más adelante no es eficiente. Hacer cualquier cosa que sea considerada como “brusca”, no es eficiente. Lo que sí es eficiente es este simpático decálogo de acciones que puedes poner en práctica, pero una vez que lo leas debes continuar hasta el final del artículo… para leer el último apartado.

  1. No alargues en exceso las marchas, hazlo lo justo como para que el coche no se quede sin potencia cuando la necesites. Si necesitas reducir una marcha para tener más reprise o para llegar a una velocidad adecuada a la cima de una cuesta importante, hazlo; si necesitas reducir una marcha para emprender un adelantamiento, hazlo.
  2. No te líes con el freno motor. Los motores de inyección, en fase de retención, no consumen combustible. Que no te cuenten líos sobre ralentí, sobre si al sobrerrevolucionar el motor consumes más… eso no pasará mientras no apliques presión al acelerador. Es decir, si no practicas el punta-tacón, olvídate de que consuma. Y no, no hace falta el punta-tacón para conducir en la vida real.
  3. El acelerador se pisa suavemente. De hecho, una norma en la conducción eficiente es que, si subes un repecho y el coche se queda, no pises a fondo el acelerador: no conseguirás nada más que consumir combustible a espuertas. Reduce una marcha y, aunque las rpm serán más altas, el consumo neto será menor, y alcanzarás la cima sin “dolores”.
  4. El freno también se pisa suavemente. ¿Por qué?, os preguntaréis. Sencillo: frenar fuerte no consume combustible, pero tener que recuperar la velocidad de manera innecesaria, sí. Recuerda, joven aprendiz: cuanto más pausadas sean tus maniobras, menos vas a consumir. Pero no te pases, o en vez de conducción eficiente te recomendaremos acudir a pie a tus citas.
  5. Todos los aparatos eléctricos del coche consumen combustible. En mayor o menor medida, todo lo que requiera de electricidad tirará del motor para recargar la batería. Eso sí, la ganancia de conducir en pleno invierno sin calefacción, comparada con el sufrimiento físico, no compensa. Simplemente, aprende a regular correctamente la temperatura interior y no te pases con el mando del calor. En verano, lo mismo, pero con el aire acondicionado.
  6. La planificación, la anticipación, el rodeo para evitar atascos, no circular pegado al coche de delante… son tus amigos: te hacen gastar menos combustible. Las prisas, el síndrome de Sébastien Loeb, la cabezonería… son tus enemigos y te llevan al lado oscuro.
  7. Lo mejor que puedes hacer es leer las 20 cosas que has de cumplir si quieres hacer conducción eficiente.

Conducción eficiente y estado del coche

Si tienes el coche dejado en cuanto a mantenimiento, la mejor conducción eficiente que puedes hacer es llevarlo al taller a poner a punto. Seamos serios, si a tu coche le cambias los filtros cuando llueve en 29 de febrero, mal empezamos. Lo mejor de un motor se lo sacamos cuando tiene todos los elementos que influyen en su rendimiento y su consumo en perfectas condiciones.

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Si nos saltamos a la torera el mantenimiento del coche, si soltamos humo negro cada vez que aceleramos, “y cambiamos a 1.500”, estaremos haciendo un poco el primo.

Si quieres, además, minimizar el consumo de combustible sin hacer nada, debes mantener las presiones de los neumáticos en el punto perfecto, siempre. Esto es importante, porque la presión de inflado de los neumáticos está directamente relacionada con la resistencia al avance: si tenemos demasiado bajas las presiones, estaremos gastando más combustible porque es más difícil mover esos neumáticos. Algo, unas décimas escasas, pero algo. Sobreinflar, eso sí, no es recomendable porque se pierde en seguridad cuando las cosas van mal.

La presión indicada por el fabricante para nuestro coche es la más eficiente en conjunto (no gasta más combustible, y no nos resta en seguridad).

Conducir con las ventanillas bajadas en autovía, retocar el motor para que rinda más, montar neumáticos más anchos y otra serie de modificaciones menores y mayores del coche, posiblemente están jugando en tu contra en esa misión de consumir menos combustible. Especialmente las ventanillas bajas cuando superamos los 40 o 50 km/h, que es cuando compensa económicamente encender el aire acondicionado. Y como es lógico, si sacas más caballos a tu motor, será a costa de algo. ¿De qué será?

No perdamos la cabeza con la conducción eficiente: seamos flexibles

Conducir es un compromiso. El compromiso significa que cumpliremos las normas, emplearemos el menor tiempo posible (a menos que por placer queramos pasear con el coche, una práctica que no sé yo hasta qué punto se practica ya), consumiremos lo mínimo y no nos vamos a obsesionar con nada.

Ese creo que es el mejor compromiso de la Tierra a la hora de conducir: no obsesionarse. Las cifras de consumo te pueden despistar o engañar, pero lo primero que has de saber es que la conducción eficiente se mide, de verdad, así: por el combustible que dejas de malgastar. Esto no va de consumir menos que nadie, sino de no malgastar el combustible.

Precio gasolina

El ejemplo más fácil que se me ocurre es tu propia casa: ¿pondrías la calefacción en enero con las ventanas abiertas? No, ¿verdad? Pues en el coche es similar: ¿vale la pena subir de 3.000 rpm en un diésel en la ciudad? ¿De verdad vas más cómodo a 100 km/h con las ventanillas bajas y el codo apoyado? Calefacción a 25 grados, ¿estamos locos? Hemos de encontrar la manera que mejor nos encaje, y conducir sin miedo y sin mirar el consumo cada 30 segundos. Eso no es conducir. Eso no es vivir. Ahorrar es de sabios, pero obsesionarse es de necios.

Y recuerda que al practicar mal la conducción eficiente puedes tener una avería gorda: toda la información aquí.

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