El Grupo Volkswagen nos ha comunicado que ha alcanzado la cifra de cinco millones de unidades de propulsión eléctrica fabricadas, lo que convierte al motor eléctrico en una de las piezas más producidas y comercializadas de Volkswagen hoy en día, al nivel de los grandes iconos mecánicos de su historia.
No es un componente anecdótico ni una apuesta experimental, se trata de una pieza clave de volumen, integrada en modelos que se venden a gran escala en Europa, China y otros mercados estratégicos.
De pieza secundaria a pilar del negocio
Durante décadas, los motores de combustión fueron el corazón del Grupo Volkswagen. Hoy, ese papel lo está asumiendo el motor eléctrico. La producción acumulada de cinco millones de unidades deja claro que ya no es una tecnología marginal, sino una de las más repetidas en las líneas de montaje del grupo.
Plantas como Győr, Kassel, Tianjin y Zuffenhausen funcionan como una sola red industrial dedicada a producir uno de los componentes más demandados del catálogo interno de Volkswagen. Solo Kassel fabricó más de 850.000 motores eléctricos en 2025, con un crecimiento interanual del 24 %. Esas cifras no se consiguen con productos nicho.
APP550: el motor que más se repite en los eléctricos de Volkswagen
Dentro de este tsunami productivo hay un claro protagonista: el APP550. Con un millón de unidades fabricadas, es actualmente uno de los motores más producidos y vendidos del Grupo Volkswagen, montado en vehículos como la familia ID., el Škoda Enyaq o el CUPRA Tavascan.
Su éxito no se basa en marketing, sino en números. Mantiene el mismo tamaño que su antecesor, pero reduce el consumo energético un 20 %, mientras incrementa el par un 75 % y la potencia un 40 %. En producción en serie alcanza hasta 240 kW y 560 Nm, con mejoras claras en autonomía, aceleración y confort acústico.
Cuando el motor eléctrico se convierte en un “best seller”
Hablar de “ventas” en componentes puede sonar raro fuera del sector, pero dentro del Grupo Volkswagen el mensaje es claro, cuantos más coches eléctricos se venden, más motores eléctricos se fabrican y se integran. Y ahora mismo, pocas piezas salen tantas veces de las fábricas del grupo como sus sistemas de propulsión eléctrica.
Esto sitúa al motor eléctrico al mismo nivel estratégico que en su día tuvieron los TDI o los TSI más populares. Es una pieza de rotación masiva, optimizada al milímetro para coste, rendimiento y fiabilidad.
El siguiente salto: más volumen, menos dependencias
Volkswagen no se conforma con fabricar mucho. Quiere fabricar mejor y con más control. Por eso el desarrollo interno del inversor es clave ya que permite acelerar lanzamientos, reducir costes y reforzar la independencia tecnológica del grupo.
Este inversor será fundamental para la futura Electric Urban Car Family, donde el volumen será aún mayor. Modelos como el ID. Polo, Škoda Epiq o CUPRA Raval apuntan directamente al segmento donde se venden millones de coches al año.
