Hay algo curioso cuando uno se compra coche. Se mira el diseño, la pantalla, los caballos, incluso el sonido de la puerta al cerrar. Pero hay un dato silencioso, bastante menos sexy, que es el que de verdad decide si la jugada te sale redonda o te dejas un buen pellizco por el camino y este no es otro que el valor residual.
Siete SUV, tres años de uso, 15.000 km al año. Y una pregunta clave: ¿cuánto valen después de ese tiempo?. Porque ahí es donde está lo que no te cuentan y lo que de verdad te hace perder mucho dinero
¿Qué es el valor residual y por qué deberías tomártelo en serio?
El valor residual es el porcentaje del precio que conserva un coche con el paso del tiempo. Dicho de otra forma, es lo que vale cuando decides venderlo o devolverlo pasado un plazo de tiempo determinado.
El coste real de un coche no es lo que pagas al comprarlo, sino lo que pierde de valor mientras lo usas. Eso es la depreciación. Y es, con diferencia, el mayor gasto.
Un coche puede parecer una ganga en el concesionario pero terminar convirtiéndose en un agujero negro de dinero tras apenas tres años de uso.
La foto real del mercado: quién aguanta y quién se desinfla
Si miras los datos de la imagen, hay una conclusión bastante clara: no todos los SUV envejecen igual en el mercado.
Hay modelos que, tras tres años, siguen teniendo tirón. Se buscan, se venden rápido y mantienen precio. Otros, sin embargo, empiezan a acumular stock en segunda mano y eso se traduce grandes descuentos.
El Mazda CX-5 lidera con un 65% la tabla que te he mostraod. Eso significa que apenas pierde un 35% de su valor en tres años. No está nada mal. En el otro extremo, el Volkswagen Tiguan se queda en un 50%. Es decir, la mitad del coche en dinero se ha evaporado. Si un coche cuesta 30.000 euros, al cabo de sólo tres años podría llegar a costar la mitad.
Entre medias, opciones muy conocidas como el Qashqai, el Tucson o el 3008, que mantienen cifras correctas, pero lejos de los mejores.
No hablamos de si son buenos o malos coches. Hablamos de algo más frío, de cómo los valora el mercado cuando dejan de ser nuevos.
El impacto real si compras el coche
Si pagas el coche al contado, el valor residual es básicamente tu futura negociación. Es el dinero que vas a recuperar pasado un tiempo.
Dos coches del mismo segmento, precio parecido y uso idéntico pueden tener una diferencia de miles de euros en la reventa. No por capricho, sino porque uno mantiene mejor su valor que otro.
Ese diferencial no lo ves el día que firmas. Lo descubres cuando intentas vender.
Si financias, el valor residual manda todavía más
Aquí la cosa se pone más interesante. Porque si financias, sobre todo con fórmulas tipo multiopción, el valor residual no es solo importante: es el eje de todo el contrato.
La cuota mensual depende directamente de ese valor futuro. Cuanto más alto sea, más baja suele ser la cuota. ¿Por qué? Porque se asume que el coche seguirá valiendo bastante cuando termine el contrato.
Al revés también funciona. Un coche con peor valor residual implica más riesgo para la financiera, y eso se traduce en cuotas más altas o condiciones menos favorables.
Tabla de valor residual y depreciación
| Modelo | Valor residual | Pérdida de valor |
| Mazda CX-5 | 65% | 35% |
| Renault Austral | 63% | 37% |
| Toyota RAV4 | 61% | 39% |
| Nissan Qashqai | 56% | 44% |
| Hyundai Tucson | 55% | 45% |
| Peugeot 3008 | 54% | 46% |
| Volkswagen Tiguan | 50% | 50% |
