A día de hoy, si estás buscando un MINI de corte radical probablemente optes por un John Cooper Works GP, la versión más enfocada al circuito de la firma británica por sus características técnicas. Sin embargo, como ya os he dicho alguna que otra vez, en esta vida hay mucho inconformista suelto, y el coche que os traigo hoy dejaría a un JCW GP a la altura del betún en cualquier trazado.
Por otra parte, no es ningún secreto que la actual MINI pertenece al grupo BMW, y aunque este curioso juguete del que os hablo hoy también esconde en sus entrañas tecnología alemana, ésta no pertenece exactamente al grupo bávaro, sino a los de Ingolstadt.
Realmente, el proyecto original sobre la base de este MINI clásico fue presentado en sociedad hace unos años y es obra de Speedhunters. En su día escondía en su interior el motor de un Audi A3 de 1999 que desarrollaba nada menos que 450 caballos, pero a alguien le pareció que tomarse la molestia de construir un chasis de fibra de vidrio a medida era demasiado esfuerzo para tan «poca» potencia, por lo que su nuevo propulsor asciende hasta unos nada despreciables 858 CV extraídos de un cinco en línea de Audi.
Además, el pequeño británico ha abandonado la tracción delantera para heredar de la marca de los cuatro aros la tracción total quattro, la cual se combina con una transmisión manual de seis velocidades. Si a esto le sumamos el reducido peso del conjunto y un precio de venta de 41.000 dólares – unos 38.000 euros al cambio-, ¿no es bastante suculento?