Las alfombrillas rojas y los asientos baquet delanteros presentan una forma específica firmada por Peugeot Sport. Estos asientos están tapizados en una mezcla exclusiva de materiales, especialmente de Alcantara con TEP negro con pespuntes en rojo y una malla negra salpicada de rojo. Su sujeción es digna de mención y su confort es mayúsculo. Gracias a los asientos de gran sujeción (un poco justos en la banqueta y algo holgados en el respaldo) y cinturones negros con una banda roja, la posición de conducción es correcta. Los pies se sitúan de manera natural sobre los pedales de aluminio con tacos de goma y el reposapiés mientras que los talones descansan sobre las alfombrillas.
La información sobre el estado del coche se consulta en una instrumentación elevada muy accesible debido a la posición del volante. El cuadro de relojes se encuentra compuesto por velocímetro, cuenta revoluciones y una pantalla a color en la que veremos reflejadas múltiples informaciones que además pueden ser configuradas por el conductor.
El cuadro de instrumentos se encuentra enmarcado por un filo cromado y retro-iluminados en rojo mediante LED. Como fondo, tenemos una superficie con motivo ajedrezado en negro brillante y a unas agujas blancas que piden guerra.
Las manos se posan sobre el pequeño y deportivo volante (del mismo diámetro que el del resto de la gama) de cuero perforado con pespunteado en rojo y la chapita de GTi en la parte inferior, que además, está ligeramente achatada. En el volante encontraremos cuatro botones, dos de ellos con función de rueda de selección. Sin necesidad de dirigir hacia allí la vista, la mano derecha encuentra rápidamente el pomo del cambio en aluminio (de excelente calidad, tacto y consistencia), con un adorno lateral rojo y la palanca del freno de mano en cuero perforado y pespunteado.
El acceso a las plazas traseras es complejo ya que los asientos tienen poco recorrido hacia adelante, sin embargo una vez dentro, la configuración 3 puertas es más que generosa para 2 ocupantes, aunque tiene configuración para 3. A la hora de salir encontramos unos asideros que nos ayudarán en la maniobra.
Los respaldos son abatibles y pese a que el suelo de carga no es del todo plano, aporta más polivalencia al modelo ya que el maletero pasa de 311 litros de capacidad a más de 1.500 litros. Bajo el suelo del maletero encontraremos un kit de reparación de pinchazos acompañado de un compresor.
Equipamiento y Seguridad
El Peugeot 208 GTi 30th es una versión única del pequeño urbano de Peugeot, por lo que no hay distintas opciones en lo que a equipamiento se refiere, aunque no echaremos nada en falta ya que cuenta con un abundante abanico de elemento de equipamiento y seguridad.
– Airbag frontal pasajero.
– Airbags de cabeza delanteros y traseros.
– Airbags laterales delanteros.
– Antibloqueo de frenos (ABS).
– Asistencia a la frenada de urgencia.
– Cinturones delanteros pirotécnicos con limitador de esfuerzo.
– Control de crucero con limitador de la velocidad.
– Control de estabilidad (ESP).
– Detector de neumáticos poco inflados.
– Diferencial de deslizamiento limitado Torsen.
– Dirección asistida eléctrica variable.
– Faros antiniebla.
– Indicador de cambio de marcha recomendado (GSI).
– Luces diurnas LED.
– Repartidor electrónico de frenada.
– Asientos delanteros baquets Peugeot Sport.
– Climatizador bizona.
– Función Follow Me Home.
– Función Stop & Start.
– Conexión Bluetooth Streaming Audio.
– Navegador.
– Pantalla táctil de 7″.
– Toma Jack.
– Toma USB.
Comportamiento
Antes de subirme al Peugeot 208 GTi 30th, ya me habían comentado que me iba a gustar bastante, y dadas las cifras de la ficha y los componentes de la pequeña bestia francesa, es muy raro que a alguien no le guste.
Llega el día de recogerlo, y acudo a Peugeot con muchas ganas de empezar a conducir el coche, me entregan las llaves y salgo a la calle. Lo tengo delante de mí y aprovecho para darle un par de vueltas contemplando el exterior. Abro la puerta y me siento en los asientos deportivos, que son bastante cómodos para el agarre y la firmeza que ofrecen.
Y por fin llega el momento que llevaba mucho esperando, girar la llave para que el motor 1.6 THP de 208 cv cobre vida. Al arrancan nos saluda un sonido grave, pero que no parece excesivo desde el puesto de conducción, otra cosa es si lo escuchamos desde fuera del coche, ahí sí que llama más la atención.
Los primero metros por zona ciudad se me hacen eternos, tengo muchas ganas de encarar una carretera de montaña. En estos primeros kilómetros por ciudad, compruebo que efectivamente es un coche que se puede usar cada día, aunque las irregularidades de las calles, las alcantarillas y los badenes se notan más que en sus rivales, la suspensión es muy, muy dura, tal y como debe de ser en un concepto de coche como este.
También me fijo que por ciudad, al salir de los semáforos haremos que algunos cuellos se girarán a nuestro paso, en el caso de algunos será porque les sorprenda la contundente melodía que sale del escape de un Peugeot 208, y otros será porque reconocen perfectamente que están ante un 208 GTi 30th, un modelo bastante exclusivo.
Por fin dejamos las abarrotadas calles de Madrid para afrontar unos kilómetros de autopista hasta llegar a las carreteras de curvas. Ojo, que en autopista nuestros puntos del carnet van a peligrar mucho, la capacidad de aceleración es tremenda, nos pega al asiento a la mínima insinuación sobre el acelerador, e igualmente sorprendente es la capacidad de recuperación a cualquier velocidad y prácticamente en cualquier marcha.
Circulando en sexta marcha, y para ver hasta dónde llega la capacidad de recuperar velocidad del Peugeot 208 GTi 30th, dejo caer la velocidad hasta 80 km/h y piso a fondo. El coche reacciona al momento y comienza a ganar velocidad con mucha facilidad y en muy poco tiempo.
Ante su enérgico motor, opto por poner el control de velocidad en 120 km/h para asegurarme que mis puntos del carnet queden intactos. Algo que deberemos hacer bastante, porque las aceleraciones y el sonido que nos llega del motor al subir de revoluciones generan una peligrosa y maravillosa adicción.
Y por fin llego a la zona de montaña que estaba esperando, con curvas de todo tipo en las que tratar de exprimir un poco al Peugeot 208 GTi 30th. Las carreteras de montaña muy reviradas son su terreno sin ninguna duda, es espectacular el agarre que ofrece el coche y como es capaz de seguir trayectorias en las que otros modelos de corte similar se irían recto.
En las curvas lentas debemos controlar algo el subviraje, algo normal en un coche potente y tracción delantera. Pero deberemos controlarlo nosotros con la dirección y el acelerador, ya que el ESP y el control de tracción han sido recalibrados para que resulten menos intrusivos en la conducción, liberen una mayor motricidad y permitan trabajar al Torsen aunque ojo, si quieres sacarle el máximo partido a la salida de una curva, lo mejor es desconectar el ESP por completo, algo que por cierto, el modelo sí que permite.
La aportación del Torsen y de la estabilizadora delantera reducida se notan particularmente en las aceleraciones en curva, al mantener trayectorias cerradas, y en las fases de frenada, con un aumento que deja con la boca abierta.





