Por algún motivo, en España, al igual que pasa en Europa, nos llaman la atención los coches americanos. Aunque existan las mismas marcas, aunque los modelos sean los mismos en muchas ocasiones, hay algo diferente en ellos, pero hasta que no los tienes delante no sabes por qué producen esta sensación. Lo cierto es que este tipo de modelos, no llegan a España, y no se trata de un boicot, ni de aranceles, es la forma que tienen, que no encajan en el mercado europeo, aunque resulten atractivos a simple vista.
Es cierto que el mercado del automóvil entre Europa y Estados Unidos siempre ha adquirido tintes políticos, ya lo usó Donald Trump en su primer mandato, y lo ha vuelto a hacer en este primer año desde que volvió al poder, denunciando que apenas se ven coches americanos en nuestro continente. Pero no, no es un problema político, es un problema que tiene más que ver con el propio producto, son coches, sí, pero son diferentes.
Así son los coches americanos
Los coches estadounidenses están pensados para el mercado local, para las necesidades propias de ese país, que son bien diferentes que las necesidades en el viejo continente. El tamaño es uno de los grandes problemas: los coches americanos son más grandes e imponentes. Pese a que lo primero que pueda venir a la cabeza del ciudadanos español o europeo al hablar de Estados Unidos, es una ciudad como Nueva York, Chicago o Los Ángeles, lo cierto es que, en el país anglosajón, la mayoría de territorios son muy amplios, muy alejados de las grandes y estrechas ciudades más conocidas. En Europa, estamos acostumbrados a vivir en lugares más estrechos, más pequeños y con núcleos urbanos menos extensos.
La mayoría de coches estadounidenses rondan los cinco metros, en España son 4,2 metros, y esa diferencia supone mucho más de lo que pueda parecer para el día a día. El coche más vendido en Estados Unidos es el Ford F-150, que mide casi seis metros, un coche que supondría un problema en Europa.
El mercado americano en Europa
Tesla es uno de los coches americanos más reconocibles en España y en Europa. Sin embargo, los modelos se construyen en China en su gran mayoría, pero también desde Alemania, ajustándose a las medidas más comunes por aquí. Pero lo que pocos saben es que muchos vehículos europeos y muy conocidos se construyen en suelo americano, y se venden aquí sin problemas. El ejemplo que contradice a Trump. es BMW, que fabrica la mayoría de los SUV en Carolina del Norte, pero los fabrica con medidas acordes a nuestro mercado.
El choque cultural
Otro aspecto importante es el precio de la gasolina: Estados Unidos dispone de producción propia, lo que abarata los costes. Esto implica que un motor V6, reservado para vehículos premium en Europa, sean habituales en cualquier modelo del otro lado del charco. El consumo es mayor, pero como ellos pagan menos por el combustible, no les supone un gasto elevado, más bien, todo lo contrario. El precio de la gasolina está por debajo del dólar en américa, nada que ver con los precios europeos, que justo ahora vive uno de sus momentos más bajos, y está a 1,50 aproximadamente.
Este es el principal motivo por el que los coches americanos, los que vemos en televisión, los que tan espectaculares parecen, no tienen cabida en Europa, un mercado mucho más optimizado y limitado dada las circunstancias y los hábitos de nuestras ciudades. Además, hay una gran diferencia entre la cultural pasional del automóvil en suelo americano, frente con la cultural racional que tenemos aquí.





