La ITV siempre ha sido obligatoria en España, pero en los últimos años, los controles han aumentado para que los conductores no circulen sin que el coche esté en regla. En juego está la seguridad vial, pero no es lo único. Las consecuencias de no tener la ITV en regla pueden ir mucho más allá del pago de una multa, que ya de por sí, puede salir más caro que tener el coche en regla.
La obligación de la ITV
La ITV es un requisito legal para poder circular por las carreteras de España y de Europa. La inspección es obligatoria, en la mayoría de los turismos, a partir del cuarto año desde su comprar. La segunda inspección se realizará después de otros cuatro años, y a partir del décimo, es obligatoria hacer la inspección anualmente.
Hace unos años, conducir con la ITV caducada se consideraba una falta leve, pero la normativa ha cambiado y ahora es una multa grave, que puede costarte 200 euros si es la primera vez que incumples la normativa, pero que se puede disparar a los 500 euros si se detecta un comportamiento reiterado por parte del infractor, y también dependiendo del tiempo que haya trascurrido desde que se haya realizado. Además, ahora la multa, en los casos más graves, supone la pérdida de tres puntos del carnet de conducir.
Excepciones a la ITV
Antes valía con presentar a las autoridades una cita previa agendada para librarte de la multa, pero eso ya no es válido. Quienes tengan que pasar la inspección disponen de un mes para realizar el trámite, tiempo más que de sobra para tener el coche a punto.
Solo hay dos excepciones que pueden librarte de una sanción en caso de que te paren las autoridades. La primera, es poder demostrar que tenían una cita dentro de plazo, que sea la ITV quien la haya anulado por problemas ajenos al conductor, y que suponga un problema real acudir a otra estación cercana. No es fácil poder demostrar todos estos supuestos.
El segundo supuesto es que te paren con la ITV caducada, y demuestres que has acudido a pasar la inspección y no ha sido favorable. Siempre y cuando las autoridades te den el alto y se pueda demostrar que se acude a un taller para solventar las averías que han provocado que el coche no esté apto, podrás librarte.
Por último, muchas personas que no han pasado la ITV, deciden dejar el coche aparcado en la calle hasta que puedan dirigirse a la inspección. Pero este supuesto también puede ser objeto de multa, ya que ocupan un lugar de la vía pública y, por tanto, puede interferir en el tráfico, así que, o está bajo techo, o habrá sanción.
Más allá de las multas
El hecho de no tener la ITV en vigor puede suponer una multa que siempre va a dolor al bolsillo, pero las consecuencias de circular sin ella pueden ser mucho peores. En caso de sufrir un accidente con un vehículo con la ITV caducada, la empresa aseguradora puede no hacerse cargo de los daños, ni los propios ni los terceros, lo que quiere decir que el infractor tendrá que cargar con los gastos de reparación, al menos, del contrario. Los arreglos de los coches, como bien es conocido por todos, no son precisamente baratos, lo que podría derivar en un elevado gasto para el infractor, dejando el pago de la multa en insignificante al lado del gasto al que podría enfrenarse, y ya no solo en un arreglo mecánico, en caso de causar lesiones contrarias, el importe a pagar podría ser inasumible.
Pasar la ITV se ha convertido en algo muy importante que los propietarios no deben dejar pasar. Y deben saber que, con las nuevas tecnologías, con las nuevas cámaras de tráfico, la DGT puede comprobar con mucha más eficacia los coches que circulan sin haber renovado.





