Uno del os principales problemas que presentan los coches diésel al pasar la ITV es cuando se enfrentan a la prueba de gases contaminantes. Es cierto que este combustible ha ido evolucionando muchos respecto a sus inicios, y al mismo tiempo, son mas eficientes y potentes que nunca. Pero su composición actual tiene un problema importante, tienden a acumular muchos residuos, y esto es un problema a la hora de pasar por la inspección. Sistemas como la válvula EGR, los inyectores, el turbo o el filtro de partículas tienen a acumular estos residuos, y en las pruebas, los resultados son muchas veces desfavorables. Estos errores se evidencian más si se reposta habitualmente en gasolineras low cost, ya que la diferencia de los combustibles respecto a las gasolineras de marcas premium, no está en el tipo de diésel, es el mismo, está en los aditivos. Por eso, aunque independientemente de la estación de servicio que frecuentes, contar con buenos productos externos puede ser clave para pasar con garantías la inspección.
La función de los aditivos no va a solucionarte un problema o avería con los gases, pero si se utilizan de forma correcta, va a ayudar a proteger y optimizar la combustión y, por tanto, a reducir significativamente los residuos. Hay muchas variedades en el mercado, pero algunos pueden marcar realmente la diferencia.
Aditivos y motores diésel
El diésel actual, sobre todo en conducción con bajas revoluciones y en trayectos cortos, puede suponer un problema, ya que, al no alcanzar la temperatura óptima, provoca que se acumule hollín. De esto se deriva que aumente el consumo, y todo ello lleva a que la ITV pueda ser desfavorable.
Estos aditivos diésel han ido evolucionando a lo largo de los años, y actúan directamente desde el sistema de combustible. Si se mezclan con los inyectores, limpia y pulveriza los sistemas, lo que ofrece una combustión más completa, reduciendo los residuos.
A la hora de elegir un aditivo, hay que tener en cuenta que la mayoría están diseñados para ser compatibles con Euro 6, filtros DPF y sistemas SCR, es decir, cumplen con las exigencias de los coches diésel más modernos.
Los mejores aditivos
Existen miles de propuestas válidas para los vehículos, pero desde Autonoción hemos seleccionado las mejores valoradas, tanto por los clientes como por los talleres especializados.
- Liqui Moly Super Diésel Aditiv: se caracteriza por limpiar los inyectores, por mejorar la combustión y por elevar el índice cetano. Es una opción perfecta para un mantenimiento habitual y es compatible con DPF.
- MOTUL All In One Ultra Diesel: Ideal para inyectores, EGR, turbo y filtro de partículas, recomendado para condiciones en ciudades.
- STP Diésel Pre-ITV: Es perfecto para reducir humos y mejorar emisiones en pocos kilómetros. Suele ser uno de los preferidos antes de pasar la ITV.
- Wynn’s Diésel Pre-ITV: reduce la opacidad de los gases, pero se debe usar puntualmente para los coches que van a límite con las emisiones.
- Goodyear Pro Additives Diésel 5 en 1: Un aditivo para prevención gracias al equilibrio para todos los componentes.
- Bardahl Diésel Stop Humos: Para los humos más negros, los reduce, al mejorar la combustión. Ideal para los coches que acumulan mucho kilometraje.
- ECO BRIO Diésel Profesional: Para los vehículos que soportan un uso intento, gracias a su alta concentración y a su rendimiento por cada litro.
Cómo usar aditivos diésel
No basta con echarlo y olvidarte, es importante acompañarlo de hábitos en la conducción. Se debe echar con el depósito casi lleno, o medio lleno como poco. Para lograr el mejor resultado, una vez que se haya echado, lo ideal es recorrer entre 30 y 60 kilómetros por carretera para que haya una temperatura ideal. Si se vierte antes de apagar el motor o en trayecto cortos y por ciudad, no serán tan eficaces.





