Había muchas ganas de ver el nuevo trabajo de Adrian Newey, de ver cómo había interpretado el reglamento de la nueva era de la F1, y conocer como lo había plasmado en el coche. La primera puesta en escena no ha defraudado, ha mostrado la visión única del genio de la ingeniería, del gurú de la F1, un coche que nada tiene que ver con el del resto de sus competidores, con lo que hemos visto en pista durante esta semana en Barcelona. Y muchos no entienden nada de lo que ha hecho, y hablamos de otros ingenieros que estaban ayer en pista, que pudieron ver el trabajo en primera persona, que entienden de esto, pero que no entendieron nada de lo que pudieron ver ayer.
La magia de Adrian Newey
Tras casi un año trabajando con un lápiz y una hoja, el proyecto de Adrian Newey, el que le tenía en trance, vio la luz. Una obra maestra de la ingeniería que desafía a la lógica, desafía a todos sus rivales, las diferencias se ven a simple vista, muchos querrían saber las que no se ven.
Quienes estaban en pista, con lo visto, han intentado analizar el trabajo del ingeniero, han analizado todo lo que han podido cada uno de los aspectos de los monoplazas, cada resquicio del AMR26 que se ha mostrado. Quizá también por eso lo del color negro del coche, de alguna manera, oculto en cierta parte el diseño del coche. Todo ello ha logrado confundir a los rivales, ha generado muchas preguntas que podrán ir resolviendo, o no, a lo largo de las próximas semanas.
Las dudas del AMR26
Las sensaciones en el paddock, son las esperadas, sorpresas, sobre todo, porque hay cosas que no se aprecian, como, por ejemplo, los actuadores del flap delantero. El monoplazas como Audi o McLaren, existe una pequeña barra metálica lo que podríamos denominar el nuevo DRS delantero, que se encarga de elevarse y de bajar, pero invisible en el coche de Newey, está, pero no se sabe dónde.
En el diseño, también se elimina uno de los tornillos de los dos que se usan para apretar las alas. Ya no son dos a los lados, sino uno en el morro. Otra de las grandes diferencias con el resto es la enorme tobera de escape de gases, justo detrás de la posición del piloto en el cockpit, y no tiene pinta que sea algo de refrigeración, más bien un experimento tipo F-duct.
Ha llamado la atención las conexiones del cuerpo principal con el suelo. Demasiadas si se compara con el resto de monoplazas, que tienen una o ninguna, pero el AMR26 tiene hasta 4, lo que genera muchas dudas de cómo es el suelo, si muy flexible o si muy fino. Y, por último, el AMR26 tiene boquete en el lateral delantero del morro, y nadie sabe para qué sirve, que es eso. De momento, el nuevo diseño, trae loco al resto de los equipos, intentando descifrar cada uno de los elementos, intentando meterse en la cabeza de Newey.
Tiempo para evolucionar
Y todo esto se ha generado con solo cuatro vueltas en pista, y habiéndose parado por un error eléctrico. Hay muchas ganar por poder ver el rendimiento, por ver qué es capaz de hacer este coche sobre el asfalto. Hoy será su único día competo, quedarán dos sesiones más en Bahréin, poco más de un mes para empezar el Mundial. Veremos si el cerebro de Newey le permite volver a estar por delante del resto.




