Volkswagen cambió de rumbo hace unos años, y la marca ha pasado por uno de los peores momentos de su historia. Ya en 2025, logró revertir la situación, siendo un referente en el mercado híbridos, pero la empresa alemana sigue cambiando cosas, escuchando a sus clientes, dando marcha atrás a algunas decisiones controvertidas, como fue cambiar el nombre de modelos clásicos al pasar a la electrificación. Una acción que, a simple vista, podría no parecer un problema, pero el público más fiel, no le gusta. Es el caso del ID.4, un nombre que no dice nada a la mayoría, pero si recuperamos su antiguo nombre, el que volverá a tener ahora, se puede dibujar el modelo mentalmente. Hablamos del Tiguan.
Volkswagen y los nombres históricos
Lo que puede parece un cambio a la modernidad, puede convertirse en la destrucción de una marca. Este es lo que le pasó a Volkswagen con uno de los modelos más exitosos de su historia. Con la llegada de los coches eléctricos, la empresa decidió cambiar los nombres de alguno de sus modelos. Uno de ellos fue el Tiguan, que pasó a llamarse el ID.4., convirtiéndose en un gran fracaso. Tras cinco años, la marca ha decidido rectificar, les ha costado, pero el mítico modelo recupera su nombre. La noticia la ha confirmado el sindicato IG Metall, que representa a numerosas plantas de trabajadores por todo Europa, incluida la planta Emden, donde se fabrica este modelo.
De esta forma, Volkswagen, aunque le ha costado, admite su error y confirma que romper con décadas de historia puede ser meteré un tiro en el pie, como así se han demostrado con las ventas. El Tiguan ha sido uno de los SUV más vendidos en Europa, y el cambio de nombre vino acompañado de un hundimiento en las ventas. Porque, aunque las tendencias están cambiando, muchos coches y muchas marcas se vender por lo que han sido, y eliminar lo que las relaciona a ellas, hunde al propio producto.
Veremos si la decisión llega a tiempo, porque en estos cinco años, la competencia ha sabido aprovechar el vacío. Sin embargo, el cambio llega cuando aún el mercado está en clara expansión, por lo que confían en poder volver al lugar del que salieron por sus malas decisiones.
El nuevo Tiguan
El nuevo Tiguan no solo supone un cambio de nombre, Volkswagen sabe que le toca invertir si quiere recuperar el terreno, y viendo el éxito general del pasado año, no lo ha dudado en modernizar el modelo, para dejar atrás todo lo que se pueda relacionar con el ID.4.
La tecnología gusta, mucho, pero hay algo que los conductores no quieren cambiar, que son los botones físicos, porque conduciendo es importante no apartar la mirada de la carretera, y esta opción permite estar seguro de haber completado una acción, no como un botón táctil en la pantalla, que hace tener que mirarla para comprobar que has tocado lo que debías. El interior también ofrece mejor ergonomía y materiales de más calidad. Se quiere frente esa sensación de poco intuitivo de lo excesivamente digital.
En este sentido, la vuelta al Tiguan representa que este vehículo vuelve a ser un Volkswagen de los de toda la vida, aunque ahora con motor eléctrico.
Más innovación en el motor
Dónde sí se apuesta por la innovación es debajo del capó. Tiguan será pionera, estrenando la plataforma MEB+, una actualización de la arquitectura actual de la compañía. Esto permite integrar nuevas baterías, más asequibles, una mejoría en la gestión térmica y una mejora evidente de la eficiencia. Las versiones superiores tendrán una autonomía de 600 kilómetros, lo que le sitúa con músculo ante la competencia.
El nuevo diseño volverá a acercarse al modelo tradicional, menos redondeado, con líneas algo más horizontales, y con una sensación de robustez.
A veces, es necesario retroceder para seguir avanzando, y eso es lo que pretende Volkswagen con la vuelta al Tiguan, volver a los orígenes, a un modelo que fue líder en ventas y que, por modernizarse en exceso, perdió su posición. Ahora habrá que ver si el movimiento llega a tiempo o ya es tarde.





