El motor 1.2 PureTech se ganó una gran reputación en cuenta a eficacia, modernidad y bajo consumo, pero no duró mucho tiempo y ahora, se ha vuelto un problema importante para miles de conductores en Europa. El miedo a averías costosas ha debilitado la marca en todos los sentidos, en el mercado nuevo y en el de ocasión, un daño que, dadas las alternativas del mercado, requiere de una compleja costosa reparación difícil de abarcar. Y esto ha provocado que marcas como BYD hayan aprovechado para ocupar el espacio que ha dejado en el mercado.
Stellantis está pagando cara una tecnología que prometía gran rendimiento y que, al contrario, ha provocado daños importantes en miles de vehículos de grandes marcar europeas que se han visto arrastradas, algo que ha sabido aprovechar la competencia. La solución no parece sencilla.
Stellantis la decreciente credibilidad
Si algo buscan los clientes de coches, sobre todo los que apuestan por modelos me gama media, es la fiabilidad en los vehículos. Grandes marcar como Peugeot, Citroën, Opel, DS, Fiat o Jeep lo han sido durante muchos años, pero Stellantis ha logrado que cambie la percepción de los clientes, y eso se traduce en una reducción significativa de ventas. Stellantis apostó por un sistema revolucionario, una correa de distribución bañada en aceite que prometía ventajas, pero que ha derivado en averías y desgastes prematuros con reparaciones que superaban los miles de euros.
La reacción llegó por parte de Stellantis, con mejoras técnicas, ampliando las garantías de los modelos más antiguos, y eliminado este sistema en los modelos más nuevos. Pero la solución llega tarde, el daño ya está hecho y la herida es grande. En este sentido, el mercado de segunda mano es el que más se nota, con coches devaluados que no se venden. Eso provoca la desconfianza también en los vehículos nuevos, nadie quiere pasar por esto o ver cómo no pueden deshacerse de sus vehículos en el mercado de ocasión, aunque estén en perfectas condiciones, porque nadie los quiere.
BYD y la ofensiva a Stellantis
La marca china se ha consolidado en el mercado europeo y también español. Ofrece lo que estas marcar ofrecían antiguamente al consumidor medio, pero con precios más asequibles y con la electrificación por bandera. Y dada la mala reputación del “PureTech” Stellantis, ha lanzado una campaña llamada “Purefication”, con el objetivo de captar a todos los clientes, que no son nada pocos, que se han visto perjudicados en los últimos años. Un golpe duro y al corazón para arrebatarle una cuota de mercado muy importante, que ya ha tenido las primeras consecuencias con los datos de venta de coches.
¿Y qué es lo que ofrece? Hasta 10.000 euros de descuento si el cliente entrega un coche que este equipado con este tipo de motor y se hace con alguno de sus modelos. De momento, esta campaña se ha activado en Italia, pero dependiendo del impacto, que ya se está haciendo notar, BYD podría expandirlo por el resto de Europa.
Con este tipo de campaña, el vendedor chino no ha tenido ni que referirse directamente a Stellantis: son muchos clientes los que saben perfectamente, y no clientes, a quien se refiere con esta campaña, miles de afectados, en este caso en Italia, pero también en todo Europa. Stellantis no solo ha sido castigado por un error grave, ahora también por una competencia que no ha dudado en sacar provecho para aumentar sus ventas.
BYD y su crecimiento
BYD ya es una realidad en el mercado del automóvil, en España y en Europa, gracias a su estrategia comercial, además de ofrecer vehículos de calidad por muy poco dinero, y que cumple con todas las medidas ambientales actuales. Y con estas campañas, no hacen más que reforzar su marca, porque más allá de lograr captar clientes descontentos, hacen de ello un altavoz para darse a conocer. Porque sí, han crecido, ya son conocidos, pero aún hay muchas personas ajenas a su marca y gracias a estas acciones ya les sitúa en el mapa.





