Hubo un tiempo en el que decir Mercedes-AMG era sinónimo de ruido, excesos y emoción al volante plagada de sonrisas. Sus coches no necesitaban justificar su existencia con cifras porque lo hacía todo a base de V8, humo y mala leche. Desafortunadamente llegó el día en que alguien en AMG pensó que meterle un cuatro cilindros híbrido enchufable a un C63 era una idea brillante y aunque muchos nos echamos las manos al a cabeza, siguieron con sus planes.
Ahora, tras meses de rumores y miradas incómodas en los concesionarios, Mercedes-AMG lo confirma: el C63 tal y como lo conocemos desaparece, y con él se va el polémico 2.0 híbrido. En su lugar llega el AMG C53, con un seis cilindros en línea que no es un V8, pero al menos vuelve a sonar como un coche de verdad.
El C63 híbrido: mucho cerebro, cero corazón
Sobre el papel, el último C63 era un prodigio técnico. Potente, rapidísimo y cargado de tecnología digna de un ingeniero con demasiado tiempo libre. El problema es que un AMG no se compra con la calculadora en la mano. Se compra con el estómago. Y ahí es donde el cuatro cilindros fallaba estrepitosamente.
Pesado, complejo y con un sonido que jamás estuvo a la altura de sus siglas, el C63 híbrido terminó alejando justo a quienes habían convertido ese modelo en un icono. El propio Michael Schiebe, jefe de AMG, acabó reconociendo lo evidente, que la marca había perdido clientes.
AMG rectifica: menos electrificación, más sentido común
La solución no ha sido volver directamente al V8 (al menos todavía), pero sí abandonar la idea del cuatro cilindros hipervitaminado. El nuevo Mercedes-AMG C53 apostará por un seis cilindros en línea de tres litros, con turbo, compresor eléctrico y un sistema mild-hybrid ligero. Traducido al castellano de la gente normal: menos peso, más equilibrio y una entrega de potencia mucho más natural.
Este motor ya se utiliza en el AMG CLE 53 y ha demostrado ser justo lo que muchos pedían para el Clase C más deportivo. No impresiona tanto en una ficha técnica, pero en la vida real promete algo mucho más valioso, las sensaciones. Y cuando además le quitas cientos de kilos respecto al C63 híbrido, el resultado puede ser incluso mejor.
¿Por qué AMG abandona el cuatro cilindros ahora?
La versión oficial habla de normativas de emisiones europeas y de lo difícil que será adaptar el actual 2.0 turbo a futuras regulaciones. Todo eso es cierto. Pero no es toda la verdad. La verdad completa es que el mercado habló y AMG tuvo que escuchar.
Un C63 puede ser tecnológico, eficiente y moderno, pero si deja indiferente a quien lo conduce, está muerto. El seis cilindros en línea es el motor perfecto porque tiene suficiente carácter para los puristas, suficiente margen para cumplir normas y suficiente coherencia para no traicionar la historia del modelo.
El elefante en la habitación: el V8 sigue vivo
Y ahora viene la parte que hace sonreír a los más cafeteros. Mercedes-Benz acaba de presentar el nuevo V8 M177 Evo, una evolución profunda del mítico 4.0 biturbo, ahora con cigüeñal plano, sistema mild-hybrid y emisiones más contenidas. AMG ya trabaja en su propia versión, que debutará en el CLE 63.
¿Significa eso que el V8 podría volver al Clase C? Oficialmente, nadie lo dice. Extraoficialmente, todo encaja demasiado bien como para ignorarlo. Si el CLE puede llevarlo, el Clase C también debería.
¿Cuándo veremos el nuevo AMG C53?
Todo apunta a que el C53 llegará con la actualización del Clase C, probablemente como MY2027.
Hubo un tiempo en el que decir Mercedes-AMG era sinónimo de ruido, excesos y emoción al volante plagada de sonrisas. Sus coches no necesitaban justificar su existencia con cifras porque lo hacía todo a base de V8, humo y mala leche. Desafortunadamente llegó el día en que alguien en AMG pensó que meterle un cuatro cilindros híbrido enchufable a un C63 era una idea brillante y aunque muchos nos echamos las manos al a cabeza, siguieron con sus planes.
Ahora, tras meses de rumores y miradas incómodas en los concesionarios, Mercedes-AMG lo confirma: el C63 tal y como lo conocemos desaparece, y con él se va el polémico 2.0 híbrido. En su lugar llega el AMG C53, con un seis cilindros en línea que no es un V8, pero al menos vuelve a sonar como un coche de verdad.
El C63 híbrido: mucho cerebro, cero corazón
Sobre el papel, el último C63 era un prodigio técnico. Potente, rapidísimo y cargado de tecnología digna de un ingeniero con demasiado tiempo libre. El problema es que un AMG no se compra con la calculadora en la mano. Se compra con el estómago. Y ahí es donde el cuatro cilindros fallaba estrepitosamente.
Pesado, complejo y con un sonido que jamás estuvo a la altura de sus siglas, el C63 híbrido terminó alejando justo a quienes habían convertido ese modelo en un icono. El propio Michael Schiebe, jefe de AMG, acabó reconociendo lo evidente, que la marca había perdido clientes.
AMG rectifica: menos electrificación, más sentido común
La solución no ha sido volver directamente al V8 (al menos todavía), pero sí abandonar la idea del cuatro cilindros hipervitaminado. El nuevo Mercedes-AMG C53 apostará por un seis cilindros en línea de tres litros, con turbo, compresor eléctrico y un sistema mild-hybrid ligero. Traducido al castellano de la gente normal: menos peso, más equilibrio y una entrega de potencia mucho más natural.
Este motor ya se utiliza en el AMG CLE 53 y ha demostrado ser justo lo que muchos pedían para el Clase C más deportivo. No impresiona tanto en una ficha técnica, pero en la vida real promete algo mucho más valioso, las sensaciones. Y cuando además le quitas cientos de kilos respecto al C63 híbrido, el resultado puede ser incluso mejor.
¿Por qué AMG abandona el cuatro cilindros ahora?
La versión oficial habla de normativas de emisiones europeas y de lo difícil que será adaptar el actual 2.0 turbo a futuras regulaciones. Todo eso es cierto. Pero no es toda la verdad. La verdad completa es que el mercado habló y AMG tuvo que escuchar.
Un C63 puede ser tecnológico, eficiente y moderno, pero si deja indiferente a quien lo conduce, está muerto. El seis cilindros en línea es el motor perfecto porque tiene suficiente carácter para los puristas, suficiente margen para cumplir normas y suficiente coherencia para no traicionar la historia del modelo.
El elefante en la habitación: el V8 sigue vivo
Y ahora viene la parte que hace sonreír a los más cafeteros. Mercedes-Benz acaba de presentar el nuevo V8 M177 Evo, una evolución profunda del mítico 4.0 biturbo, ahora con cigüeñal plano, sistema mild-hybrid y emisiones más contenidas. AMG ya trabaja en su propia versión, que debutará en el CLE 63.
¿Significa eso que el V8 podría volver al Clase C? Oficialmente, nadie lo dice. Extraoficialmente, todo encaja demasiado bien como para ignorarlo. Si el CLE puede llevarlo, el Clase C también debería.
¿Cuándo veremos el nuevo AMG C53?
Todo apunta a que el C53 llegará con la actualización del Clase C, probablemente como MY2027.