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Los viajes en coche compartido fueron, son y serán lo más eficiente en movilidad en coche

Los viajes en coche compartido son algo tan habitual que lo raro es que haya polémica con ello. Quien no haya salido nunca de viaje con amigos, todos juntos y apretados como fuese posible, compartiendo los gastos de combustible, parando a comer, encajando los equipajes con poca maña… que levante la mano que lo nominamos. Viajar compartiendo coche es lo más normal, lo más eficiente y lo más respetuoso con el medio ambiente. Un problema que se me ocurre es que seas como yo, que si no conduce no va contento. Eso ya es otro tema.

La realidad es que el tema del coche compartido pasa desapercibido siempre que se trate de tu propio coche y mientras no haya dinero de por medio. Las polémicas de los últimos tiempos están del lado de la supuesta competencia desleal entre empresas como Uber y el gremio de los taxistas. No vamos a entrar en eso porque no queremos empezar a sacar argumentos como el tributo que hay que pagar por entrar en el terreno de un aeropuerto (¿hay algo más injusto?), ni situaciones en las que un taxista se niega a hacer una carrera porque sea demasiado corta. Por dar mi opinión, no veo competencia desleal cuando he recibido en ocasiones “servicios desleales” por parte de algún taxista.

Compartir coche con familiares y amigos, lo de toda la vida

Como dijimos al inicio, compartir coche con familiares o amigos es algo que se viene haciendo desde que existe la idea de hacer un viaje conjunto: es la opción lógica. A la familia no la vas a dejar atrás, y a los amigos no les vas a negar ir en tu coche si vais a hacer el mismo recorrido en la misma fecha. Compartir los gastos no solo es legal, sino que es lo justo: quien va de pasajero se ahorra el coste de un viaje en autobús o tren, por ejemplo, tanto en dinero como en incomodidad y tiempo perdido; quien va de conductor ve cómo paga la mitad del combustible, y además va en buena compañía. Ahí, todos ganan.

En realidad si nosotros lo hacemos y cobramos una tarifa fija a nuestros amigos podríamos estar entrando en lo que no es legal, pero sea como sea, dos viajes al año en los que alguien nos ayuda a pagar el combustible o los peajes no se puede considerar una actividad profesional. Si alguien lo considera tiene un grave problema de entendederas. Como aclararemos ya mismo, uan cosa es compartir gastos, y otra bien diferente es ganarse la vida transportando pasajeros.

Compartir coche con desconocidos

Para compartir tu coche con desconocidos hay que tener una de dos cosas: o bien mucho valor para hacerlo por tu cuenta y riesgo (por ejemplo poniendo un anuncio en plan “Hola, soy un conductor joven y seguro de sí mismo que hace regularmente el trayecto de A a B, y busca pasajero limpio y discreto, buen pagador y que quiera disfrutar de un viaje en condiciones”. Es decir, el típico anuncio que no deja lugar a dudas sobre que el motivo es el viaje y no otra cosa); o bien buscas pasajeros en alguna de las numerosas páginas web dedicadas a poner en contacto a conductores y pasajeros que comparten gastos.

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Recalco el tema de compartir gastos porque es así: el leit motiv de esas webs es unir la necesidad del viaje con la posibilidad del mismo, y que el coste por cabeza sea mínimo. ¿es posible que haya conductores que ganen dinero una vez cubiertos los gastos? No lo sé, siempre hay quien puede ahorrar medio litro de gasolina y sacarse ese “extra”, pero tal y como son las webs para compartir coche, me extraña que alguien saque lo que se viene conociendo como “una pasta”. Casos como el de BlablaCar son notorios por varios motivos: el primero es que la empresa pone un techo al precio que puede poner un conductor, porque primero hacen cálculos para saber a partir de qué cifra se pasa de ser “gastos” a ser “cubrir gastos y sacar beneficio”.

El Ministerio de Fomento ya advirtió que multaría a las personas que se dedicasen al transporte de viajeros si no tuviesen licencia, siempre que haya ánimo de lucro. Es decir, para transportar personas hay que tener licencia, algo de lo más normal, por otro lado, porque si existe ánimo de lucro entonces se trata de una actividad profesional regulada. Compartir gastos por trayectos ocasionales que una persona puede hacer por diversos motivos, es otra cosa. Por eso, lejos de dejarnos llevar por el alarmismo, apostamos porque si se hacen las cosas bien, no hay que temer compartir el coche propio con terceros, ni utilizar las páginas mencionadas, ni nada. Basta con no sacar beneficios del asunto.

Ir como pasajero en un coche compartido

El caso inverso es ser el pasajero de un coche compartido. Necesitamos ir de A a B y nos encontramos con un conductor que hace ese mismo trayecto. Nos convienen las fechas y confirmamos que iremos de pasajeros, pagando los gastos proporcionales que nos corresponden como tal. Podemos estar seguros de que estamos haciendo algo legal, debido a que compartir gastos no es motivo de denuncia. Compartir un viaje de esta forma puede ser muy económico, pero los pros y contras son numerosos. En mi caso son más contras que pros, porque no conduzco, soy muy selectivo (o antisocial, como queráis) a la hora de incluir pasajeros en el coche, y alguna cosa más.

La eficiencia de los viajes en coche compartido

Desde el punto de vista medioambiental, compartir coche es la mejor opción de movilidad. Si nos ponemos en el caso de que siempre hubiese una sola persona por coche (el conductor), pasar a compartir coche completamente (es decir, ocupar el máximo de plazas para ir cómodos, pongamos por ejemplo tres personas más) elimina tres coches de circulación. Eso significa que nos quedamos en el 25% de las emisiones (aproximadamente, porque sería algo más del 25%), que gastamos casi una cuarta parte del combustible, y que tenemos un 75% menos de coches en circulación. Por tanto, en el caso ideal, adiós a los atascos y a la creciente y notable contaminación de las grandes ciudades.

Ese es el caso ideal, el cual dista mucho de ser el caso real. Sin embargo, compartiendo coche de forma habitual, y no solo para grandes desplazamientos, ayuda a mejorar el tráfico, reduce emisiones y sirve para ahorrar combustible. Por contrapartida, esos coches que se quedan parados en casa son un gasto inútil para los conductores. Sin embargo, pasando al lado positivo otra vez, compartir coche permite utilizar el carril VAO en donde exista. El debate sobre si es mejor o peor puede ser eterno, pero creo que objetivamente es mejor compartir coche que sacarlos todos a las carreteras.

Y tú, ¿has compartido un viaje en coche alguna vez? ¿Lo has hecho como conductor o como pasajero? Cuéntanos tu experiencia aquí, y si te parece o no recomendable.

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