No existe ninguna duda de que los neumáticos son uno de los elementos más importantes en la conducción, más aún teniendo en cuenta que es el único punto del vehículo en contacto con el asfalto. Un neumático inadecuado para nuestro vehículo o en mal estado aumenta considerablemente la probabilidad de sufrir un accidente, algo que se incrementa en condiciones de lluvia, nieve o hielo en la carretera.
Muchas veces no le prestamos a los neumáticos la atención que necesitan y el desconocimiento entre los conductores es elevado, por eso no es de extrañar que muchas personas se hagan la pregunta de si estos tienen una fecha de caducidad, o cuando deben ser cambiados dados su uso.
Hace poco os hablábamos de cuándo deben ser reemplazadas las escobillas del limpiaparabrisas y algunos datos curiosos acerca de estas, ahora os vamos ha hablar sobre la vida útil de nuestros neumáticos y las diferentes revisiones que debemos llevar a cabo para no tener ningún susto inesperado en la carretera.
No hay fecha fija de caducidad
Para empezar, dejaremos bien claro que los neumáticos no tienen una fecha fija de caducidad, por lo que su revisión y sustitución irán directamente asociadas al uso que hagamos de estos, así como los kilómetros que recorramos. Muchas personas, sin embargo, creen que la vida útil de un neumático está marcada por el código DOT que aparece reflejado en el flanco del neumático, pero esto es erróneo.
La fecha en la que se fabricó un neumático no tienen ningún tipo de relación con el momento en el que debemos cambiarlos. Actualmente no existe ninguna ley que marque una fecha de caducidad en los neumáticos de nuestro vehículo una vez los hemos adquirido, pero si que debemos prestar atención a su desgaste para mantener nuestro ruedas siempre en un estado óptimo y que mantengan sus propiedades en todo momento.
Recuerda que debemos prestar especial atención a la profundidad de los canales de las bandas de rodadura, los cuales no pueden estar nunca por debajo de los 1.6 mm.
Algunos de vosotros nos habéis comentado que habéis tenido problemas a la hora de pasar la ITV, donde los responsables de la estación os han comentado que vuestros neumáticos están caducados, algo que es imposible. Podrán deciros que no presentan las condiciones idóneas de circulación e invitaros a cambiarlos, pero no existe ninguna obligación legal respecto a la caducidad, porque no caducan.
Por el contrario, sí que podemos encontrarnos con algunas recomendaciones a las que conviene hacer caso, como la revisión periódica de los neumáticos una vez pasados seis años desde su instalación, así como no utilizarlos más de 10 años (especialmente si no han estado correctamente almacenados) por cuestiones de seguridad. En todo caso, insisto, son recomendaciones.
Lo más importante: el uso o almacenamiento de los neumáticos
Siempre hay que tener claro que los factores a tener en cuenta para la ‘caducidad’ de nuestros neumáticos son el uso de los mismos o sus condiciones de almacenamiento y, por lo tanto, debemos adaptar las revisiones y la sustitución de estos de acuerdo a ello. Por ejemplo, una persona que todos los días recorre más de 100 kilómetros no tendrá que cambiarlos con la misma frecuencia que alguien que hace un uso ocasional de su vehículo.
Hay que tener en cuenta que los materiales de los que se componen los neumáticos no caducan como tal, pero sí que siguen curándose (envejecen), apareciendo de esta manera lo que se conoce como cristalización, un estado que produce grietas e incluso zonas en las que el neumático se deshace -normalmente los flancos son los más afectados y donde aparecen los primeros síntomas-.
El deterioro del neumático
La sustitución de un neumático está marcada por la profundidad de los canales de su banda de rodadura, el estado general de curación o el deterioro de los mismos, nunca por el código DOT, el cual fue creado únicamente para llevar a cabo un seguimiento del neumático a lo largo del periodo previo a su montaje en cada coche. En el enlace puedes conocer más detalles sobre este y otros códigos que aparecen en el neumático.


