Estamos seguros de que todos conocéis a Mansory, el preparador alemán cuyo logo es más similar a la bandera suiza que a la alemana y cuyas preparaciones no se caracterizan precisamente por la discreción. Si alguna vez habéis visitado el Salón de Ginebra, sabréis que es uno de los preparadores que más dan la nota en el evento, con vehículos radicales que poco tienen que ver con el modelo base del que proceden.
El último en pasar por el ‘quirófano’ de Mansory es uno de esos SUV tan deseados que, a pesar de tener un precio bastante elevado, plaga nuestras carreteras. Sí, el elegido es ni más ni menos que el Porsche Cayenne en su variante Turbo, ese juguetito que de fábrica ya sale con 520 caballitos saltarines a 6.000 rpm y 750 Nm de par máximo. Pero, ¿cómo vamos a conformarnos solo con eso?
Efectivamente, la misma pregunta se le pasó por la cabeza al equipo de Mansory, que junto a un kit de carrocería específico y completo, ha elevado la potencia de este Cayenne Turbo hasta los 570 caballos y los 830 Nm de par motor. Con semejante sobredosis de caballos y las mejoras aerodinámicas exteriores, es capaz de detener el cronómetro de 0 a 100 km/h en sólo 4,1 segundos.
¿Sorprendidos? Tranquilos, que si tenéis un Cayenne Turbo S en vuestro poder, pueden mejorar lo inmejorable: os lo potencian hasta los 620 CV para detener el cronómetro en 3,8 segundos.
Mientras vamos soñando con tener uno en nuestro garaje, hablemos de las novedades estéticas. Mientras que el frontal nos recuerda a antiguas creaciones del preparador, con la tapa del capó en fibra de carbono y una rejilla de dimensiones desproporcionadas que insinúa necesitar grandes bocanadas de aire para refrigerar el motor; en la zaga es donde realmente nos encontramos la guinda del pastel.
Probablemente, lo primero que os venga a la cabeza al ver la parte trasera de este Cayenne sea un robot. La combinación de la fibra de carbono con un color rojo tan vivo en la carrocería le dan un aspecto un tanto peculiar, al tiempo que el alerón, el spoiler de la tapa del maletero y la doble salida de escape desvían nuestra atención. Y claro, no menos discretas son las enormes llantas negras que rematan el conjunto. Desde luego, no me imagino haciendo off-road con semejante elemento…










