Gracias a la mayor variedad en la oferta, los híbridos y los eléctricos poco a poco van ganando relevancia en el mercado español. Si bien es cierto que al hablar de cifras globales aun representan una pequeña porción del ‘pastel’, su crecimiento porcentual este 2017 ha sido notable respecto al pasado año. Tal y como señala Anfac, en los dos primeros meses del año se matricularon 8.223 híbridos, un 95,3% de incremento respecto al mismo periodo de 2016.
Si hablamos de vehículos eléctricos (teniendo en cuenta turismos, cuadriciclos, vehículos comerciales e industriales y autobuses), el pasado mes de febrero hubo 380 matriculaciones, lo que supone un incremento del 49,6% respecto al mismo mes de 2016. Refiriéndonos al primer bimestre del año, aumentamos la cifra hasta un total de 651 unidades, lo que refleja un crecimiento del 31,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior. No son malos datos, pero aún nos queda un largo camino por recorrer.
Eso mismo señala el informe «Un modelo de transporte descarbonizado para España en 2050» presentado el pasado martes en Madrid. Según el mismo, elaborado por la consultoría Monitor Deloitte, España necesitaría unos 300.000 coches eléctricos y 11.000 electrolineras o puntos de recarga para el año 2020 si quisiéramos cumplir con las exigencias de descarbonización establecidas por la UE para mediados de siglo. Sí, a día de hoy parece una utopía, pero el estudio insiste en que estas tecnología son clave para lograr los objetivos europeos, pues en 2015 en España solo circulaban 6.500 coches eléctricos.
Dicha cifra de vehículos eléctricos se corresponde con una cuota de mercado de ventas del 0,2 %. Si tenemos en cuenta que países europeos como Noruega tienen un 23 % u Holanda un 10 %, vamos un tanto retrasados al respecto.
Aunque en su momento os comentaba que el 56% de la contaminación corresponde a viviendas, comercios e instituciones, Alberto Amores, socio responsable de Energía y Recursos Naturales de Monitor Deloitte y autor del estudio, está convencido de que «el transporte es el que genera más emisiones y el que marcha más retrasado en cuanto a políticas de descarbonización«, señalando que el sector es responsable del 24% de las emisiones de gases de efecto invernadero en nuestro país -unas 80 millones de toneladas-. De este, el 66% corresponde al traslado de pasajeros por carretera y el 28% al de mercancías.
Dicha inversión implicaría situarnos entre los 1,5 y 2 millones de unidades de vehículos eléctricos en 2025, en los 6 millones para 2030 y que, a partir de 2040, no se vendiese ningún vehículo de combustión interna; al tiempo que en 2030 el 20% de las mercancías deberían transportarse en ferrocarriles eléctricos, para lo cual habría que invertir unos 900 millones de euros anuales hasta esa fecha. Y lógicamente esto requiere de la existencia de puntos de recarga, para lo que Amores prevé una cantidad mínima de postes de recarga de 4.000 en 2020, 45.000 en 2025 y 80.000 en 2030; por comparación. Actualmente sólo hay 1.700 en toda la geografía española.
En resumen, para conseguir una adecuada electrificación del transporte en España sería preciso invertir entre 15.000 y 28.000 millones de euros a partir de este mismo año. Desglosado supone incentivos de entre 2.000 y 6.000 millones de euros para la compra del coche eléctrico, entre 3.000 y 5.000 millones de euros para la infraestructura de recarga, y entre 10.000 y 17.000 millones de euros para la infraestructura del ferrocarril eléctrico.

