BMW vuelve a colocarse en el centro de la controversia con una patente que ha encendido las alarmas en la industria del automóvil. La marca alemana ha registrado un tornillo con forma de su emblemático logo que solo puede manipularse con una herramienta específica de BMW, una decisión que no solo limita a propietarios y talleres independientes, sino que podría entrar en conflicto directo con la normativa de la Unión Europea sobre el derecho a reparar.
En un momento en el que Bruselas presiona para que los fabricantes faciliten el mantenimiento y la reparación de los productos, BMW parece apostar por justo lo contrario.
El tornillo con el logo de BMW que sólo el concesionario oficial puede girar
La patente, registrada ante la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, describe un tornillo cuya cabeza reproduce el logo de BMW. No se trata de un simple guiño estético. El diseño impide que cualquier herramienta convencional —Torx, Allen o hexagonal— pueda interactuar con él. Sólo lo podrá hacer un útil específico, diseñado y distribuido por BMW.
Desde el punto de vista del diseño industrial, la solución es elegante y coherente con la obsesión de la marca por el detalle. Desde el punto de vista práctico, supone una barrera artificial al acceso mecánico. Y esa barrera no es trivial: el propio documento indica que estos tornillos están pensados para zonas estructurales y semi-estructurales del vehículo, como anclajes de asientos o puntos de unión entre el interior y la carrocería.
En otras palabras, no hablamos de una tapa decorativa, sino de componentes que inevitablemente deben desmontarse durante la vida útil del coche.
BMW frente al derecho a reparar en la Unión Europea
Aquí es donde la polémica se vuelve legal. La Unión Europea lleva años reforzando el llamado derecho a reparar, un marco normativo que obliga a los fabricantes a facilitar el acceso a piezas, información técnica y procesos de reparación a talleres independientes y consumidores. El objetivo es claro, se busca reducir residuos, alargar la vida útil de los productos y evitar monopolios en la temida posventa.
Un tornillo que sólo puede manipularse con una herramienta propietaria plantea un problema evidente. Aunque BMW podría argumentar razones de seguridad o diseño, crear un obstáculo técnico deliberado para impedir reparaciones fuera del canal oficial podría considerarse contrario al espíritu de la normativa europea. Especialmente si ese tornillo se utiliza en componentes que requieren mantenimiento habitual.
La propia patente lo deja claro al señalar que su finalidad es evitar que “personas no autorizadas” puedan aflojar o apretar el tornillo con herramientas comunes.
Mientras Mercedes facilita reparaciones, BMW levanta muros
El contraste con otros fabricantes no ayuda a BMW. Mercedes-Benz, por ejemplo, ha comunicado recientemente su intención de diseñar sus futuros vehículos con una mayor facilidad de reparación, alineándose con las exigencias regulatorias y las demandas de los consumidores. BMW, en cambio, parece profundizar en un modelo de control total del ecosistema posventa.
Este tornillo no es un caso aislado, sino parte de una tendencia más amplia.
A pesar de lo que pueda parecer, y de lo que se pueda opinar de BMW con esta decisión, yo creo que es un tema más estético que limitativo y no creo que vaya a ver la luz, al menos en este formato de la patente.
Por otro lado, cabe recordar que la marca va a la cabeza en lo que se refiere a la facilidad de obtención de piezas en caso de reparaciones. ¿Qué estoy diciendo con esto?. Pues algo muy sencillo, BMW es de las únicas marcas que vende prácticamente todo el despiece de su vehículo por piezas individuales, no obligando a los reparadores a comprar piezas o conjuntos de piezas en caso de reparaciones aisladas.
¿Llegará este tornillo a los BMW de producción?
Por ahora, el tornillo con forma de logo existe solo en la patente. No todas las ideas registradas acaban materializándose en un coche de producción. Sin embargo, el simple hecho de que BMW haya invertido recursos en desarrollar y proteger legalmente este sistema deja claro que la idea está, como mínimo, sobre la mesa.
Si finalmente se implementa, no solo podría generar rechazo entre clientes y mecánicos independientes, sino también abrir la puerta a conflictos regulatorios en la Unión Europea, justo cuando el derecho a reparar se está convirtiendo en un campo de batalla clave para la industria.
