El nuevo Audi RS5 Avant llega con algo bastante difícil de disimular, ha engordado mucho. Sí, el nuevo modelo pesa mucho más que cualquier RS familiar que haya existido antes. Sin embargo, desde la marca alemana lanzan un mensaje claro, ese aumento de peso no arruina ni las prestaciones ni la experiencia de conducción. Es más, aseguran que el coche sigue siendo ágil, preciso y hasta “ligero” al volante.
Un salto de peso que no se puede ignorar
Si se mira la evolución de los modelos RS, el cambio es exagerado. A mediados de los años 90, el RS2 Avant se movía en cifras bastante contenidas. Hoy, el RS5 Avant 2026 se planta en torno a 2.370 kg, lo que supone un incremento enorme con respecto a sus antecesores.
No es solo una cuestión de décadas. Frente al RS4 Avant –modelo al que reemplaza-, el nuevo modelo añade más de 600 kg extra, un aumento de peso que ya no se puede maquillar con excusas.
Audi no lo niega. De hecho, reconoce abiertamente que buena parte de ese aumento de peso viene de la electrificación y de un coche que, en general, es más grande, más tecnológico y más complejo.
La electrificación, la gran responsable
El principal culpable de este salto en la báscula es el sistema híbrido enchufable. El RS5 incorpora una batería de gran capacidad y todo el hardware necesario para combinar motor térmico y eléctrico, lo que inevitablemente suma kilos.
Pero Audi insiste en darle la vuelta al argumento. Según la marca, ese peso adicional no es un problema, sino una oportunidad para mejorar el comportamiento. La clave está en cómo se gestiona.
El sistema de tracción quattro de nuevo desarrollo ahora utiliza vectorización de par en el eje trasero y una puesta a punto específica de la suspensión, lo que permite aprovechar la entrega de potencia de forma mucho más precisa. En teoría, eso se traduce en un coche más estable, más efectivo en curva y con una respuesta más afinada.
“Se siente ligero”: la gran apuesta de Audi
La afirmación más llamativa no es técnica, es casi emocional. Desde Audi aseguran que el nuevo RS5 “se siente ágil y ligero”, a pesar de su considerable incremento de peso.
La idea es que la electrónica, la distribución del peso y los sistemas dinámicos compensan ese lastre físico hasta el punto de hacerlo prácticamente imperceptible para el conductor.
Es un mensaje potente, pero también arriesgado. Porque cuando un coche supera holgadamente las dos toneladas, la percepción de ligereza no depende solo de la tecnología, sino también de las sensaciones reales al volante.
Más allá del peso, Audi defiende que el cambio a híbrido no compromete el rendimiento. Al contrario, el sistema permite combinar potencia y eficiencia, ofreciendo además la posibilidad de circular en modo eléctrico durante trayectos urbanos.
Entre la física y la ingeniería
El nuevo RS5 Avant plantea una especie de duelo entre dos realidades. Por un lado, la física es clara, más peso suele significar peor dinámica y mayores inercias. Por otro, Audi confía en que la tecnología actual sea capaz de compensar ese efecto hasta hacerlo irrelevante.
La teoría está sobre la mesa y muchos fabricantes han sabido lidiar con este problema. Aunque los puristas se quejan, no hemos escuchado más de dos o tres opiniones en contra de modelos como el nuevo BMW M5, otro de los PHEV más polémicos dentro de las familias deportivas del trío alemán.
