Finalmente el sector de automóvil deberá prepararse para lo peor en este 2021 que en cuestión de unas horas será realidad. Si bien la mayoría de los habitantes estamos deseando dejar atrás uno de los peores años de la historia reciente, estoy convencido que en lo económico algunos preferirían quedarse como estaban… y eso que las cosas estaban mal.
Si la subida de impuestos que entra en vigor el 1 de enero al hacerse efectivo el ciclo de homologación WLTP (que altera los consumos para hacerlos más reales y por tanto también las emisiones de CO2 que a su vez son las encargadas de marcar los tramos para el Impuesto de Matriculación) hay que sumar el fin de las ayudas del Plan RENOVE.
Sí, has oído bien. No se han gastado todos los millones previstos (solo 42 de los 250 previstos) para incentivar las ventas de automóviles nuevos en estos meses y el dinero restante del presupuesto se quedará directamente en las arcas del estado dado que no está previsto renovar las ayudas de manera automática, complicando todavía más las cosas al sector.
Sin las ayudas directas que en algunos han sido algo clave para poder cambiar de coche hay que sumar el Impuesto de Matriculación que subirá en muchos de los modelos comercializados (y producidos) en el país, los usuarios deberán abonar cifras que en algunos casos supondrán hasta 3.000 € de diferencia por un mismo automóvil.
Desconocemos si en unos días, semanas o meses se moverá ficha para incentivar la renovación de un parque muy viejo que no solo es inseguro sino que también contamina considerablemente. Con todo esto podemos adelantar un año muy complicado para muchas familias que viven del sector del automóvil (y son muchas) tanto en la producción como en la distribución de los vehículos, componentes, etc.

