El Grupo Volkswagen atraviesa uno de los momentos financieros más delicados de los últimos años. La compañía alemana ha cerrado el ejercicio con un desplome notable en sus ganancias. La combinación de tensiones comerciales, el empuje de los fabricantes chinos y una economía alemana debilitada ha golpeado con fuerza al mayor fabricante de coches del continente.
En este escenario, el consorcio ha confirmado un plan de ajuste que contempla hasta 50.000 despidos en Alemania antes de 2030. Por ahora, la empresa no ha aclarado si estas medidas podrían afectar también a las plantas españolas vinculadas a SEAT o a CUPRA.
Un beneficio que se reduce casi a la mitad
Las cuentas del último ejercicio reflejan un frenazo considerable. Volkswagen obtuvo 6.904 millones de euros de beneficio, lo que supone una caída cercana al 46% respecto al año anterior. Se trata de la cifra más baja desde el dieselgate que sacudió al grupo hace casi una década.
Los ingresos totales apenas variaron y se situaron en 321.913 millones de euros, con un leve descenso del 0,8%. Sin embargo, el deterioro se hizo mucho más evidente en la rentabilidad operativa. El resultado operativo cayó más de la mitad, hasta quedarse en 8.900 millones de euros.
Este retroceso está vinculado a varios factores que han presionado la actividad del grupo. Entre ellos figuran los aranceles aplicados en algunos mercados, la creciente competencia de las marcas chinas en los eléctricos, los ajustes estratégicos realizados en Porsche y el impacto de los movimientos en los tipos de cambio y en los precios.
Ventas globales casi sin cambios
En términos de volumen, el grupo logró mantener cifras similares a las del ejercicio anterior. Las entregas globales rondaron los 9 millones de vehículos, con una ligera caída de apenas dos décimas.
Europa y Sudamérica aportaron algo de oxígeno a los resultados comerciales, mientras que Norteamérica y China mostraron un comportamiento más débil. En el mercado europeo, además, se registró un impulso importante en el segmento eléctrico. Las ventas de vehículos eléctricos crecieron con fuerza, lo que permitió aumentar el peso de los modelos enchufables dentro del parque automovilístico del continente.
Resultados dispares entre las marcas
Dentro del conglomerado, el comportamiento ha sido desigual según la marca. El área principal del grupo, que incluye Volkswagen, Seat/Cupra, Škoda y la división de vehículos comerciales, registró un ligero retroceso en su rendimiento global.
Algunas marcas, sin embargo, lograron mantener una evolución positiva. Škoda continuó con su tendencia ascendente, incrementando su facturación y mejorando su beneficio operativo respecto al año anterior. En el caso de Seat y Cupra, los ingresos también mostraron una subida moderada.
La división de vehículos comerciales registró un aumento en su facturación, aunque su rentabilidad sufrió un fuerte descenso en comparación con el ejercicio anterior.
Un 2026 con expectativas moderadas
A pesar del deterioro de los beneficios, la dirección del grupo considera que la estrategia aplicada en los últimos años empieza a dar resultados. El consejero delegado, Oliver Blume, sostiene que la compañía ha reforzado su estructura y que los programas de transformación ya muestran avances visibles.
Para el próximo ejercicio, Volkswagen espera un crecimiento moderado de los ingresos de hasta el 3%, siempre que el contexto internacional no se complique más y ojo, porque ahora mismo las cosas no están para tirar cohetes en el ámbito geopolítico internacional.
El grupo también prevé reducir la remuneración a los accionistas. La propuesta que se presentará en la junta anual contempla un dividendo inferior al del año anterior.