Renault se ha metido en un buen lío en Alemania. Una sentencia del Tribunal Regional de Múnich I ha puesto contra las cuerdas a la marca francesa al prohibir la venta de los modelos Renault Clio y Renault Mégane en el mercado alemán por una infracción de patente relacionada con Ethernet. Y no solo eso,el fallo también contempla la retirada y posible destrucción de los vehículos afectados. Casi nada.
Prohibición de venta del Renault Clio y Mégane en Alemania
El tribunal considera que ambos modelos infringen una patente esencial del estándar Ethernet IEEE 802.3bw, propiedad de la empresa tecnológica estadounidense Broadcom. Esta tecnología es clave en los coches modernos, ya que se utiliza para la comunicación de datos en sistemas de navegación y telemática.
En concreto, el problema está en el sistema de navegación del Renault Clio y en la unidad de control telemático del Renault Mégane
Ambos incorporan chips de proveedores externos que, según el tribunal, utilizan la tecnología patentada sin una licencia válida.
¿Renault tendrá que retirar y destruir coches?
Aquí viene la parte más explosiva del asunto. El tribunal no solo ha dictado una orden de cese de ventas, sino que también ha autorizado la llamada y la destrucción de los productos infractores. Ahora bien, esto hay que cogerlo con pinzas porque la sentencia aún no es firme y no tiene por qué ejecutarse de momento.
Para que se aplique, Broadcom tendría que depositar una garantía económica de varios millones de euros, algo que, por ahora, no ha ocurrido. Así que, de momento, Renault no tiene que apagar las luces de sus concesionarios en Alemania.
Renault responde y anuncia un recurso
La reacción de Renault ha sido rápida y bastante clara, no están de acuerdo y van a pelearlo. La marca ha confirmado que presentará un recurso de apelación contra la sentencia y, además, ha iniciado dos procedimientos para invalidar la patente en cuestión.
Según Renault, tienen “argumentos sólidos”, aunque en este tipo de guerras legales eso suele significar que “esto va para largo”.
El factor clave: la licencia FRAND
El corazón del conflicto está en la famosa normativa FRAND (Fair, Reasonable and Non-Discriminatory). En castellano moderno significa que las patentes esenciales para estándares tecnológicos deben licenciarse en condiciones justas, razonables y no discriminatorias.
El tribunal concluyó aunque la oferta de licencia global de Broadcom sí cumplía los criterios FRAND, la contraoferta de Renault estaba muy por debajo de lo aceptable y es por esto que Renault fue catalogada como “unwilling licensee” o lo que vendría traduciéndose al castellanos como “licenciataria no dispuesta”, una etiqueta bastante tóxica en derecho de patentes y que suele acabar en prohibiciones de venta, como ha pasado aquí.
¿Habrá acuerdo entre Renault y Broadcom?
Lo más probable es que sí. Como suele ocurrir en este tipo de litigios, varios medios apuntan a que ambas partes acabarán sentándose a negociar un acuerdo extrajudicial. Si eso sucede, Renault podría pagar licencias con carácter retroactivo y seguir vendiendo sus modelos sin más problemas, algo que a mi personalmente me parecería lo más sensato.
¿Cómo acabará este culebrón?