EN MARCHA
Durante muchos años el Ibiza ha sido uno de los mejores polivalentes por comportamiento, mostrando una sólida pisada que bien podría parecer de segmentos superiores. Con el tiempo SEAT sin embargo ha sido suavizando las suspensiones para captar la atención de todos los usuarios, dando prioridad al confort en los acabados convencionales.
La unidad testada con la suspensión confort deja claro que no es un FR ni mucho menos. La carrocería balancea de forma acusada si se toma una rotonda deprisa y da la sensación de ser algo torpe. Esto también ocurre en tramos de montaña circulando rápido, no recuperándose bien de los cambios de apoyo cuando llegan curvas entrelazadas y mostrando ciertas carencias. Respecto al FR es mucho más flojo.
Sí me ha gustado el tacto general de la dirección, bien calibrado para el usuario tipo que sólo busca un guiado sencillo sin necesidad de constantes correcciones. De todos modos dejo claro que no es una dirección que transmita demasiado al conductor, haciendo notar su tacto eléctrico. Lo poco que transmite es gracias a los neumáticos de baja resistencia que pronto encuentran deriva y cierta falta de agarre.
Ya en autovía me ha gustado el silencio general y la importante mejora en la calidad de rodadura respecto al modelo anterior. Los pequeños efectuados han logrado convertir al Ibiza en uno de los modelos más silenciosos de su carrocería, no quedando lejos del Volkswagen Polo. Sólo el ruido que provoca el aire al chocar con los espejos puede percibirse en el habitáculo.
En ciudad el Ibiza se mueve como pez en el agua y aquí la mayor suavidad de las suspensiones se agradece mucho, filtrando muy bien las irregularidades y muchos badenes que puedan aparecer por el camino. Con unas ajustadas dimensiones, los sensores de aparcamiento y la cámara posterior, es realmente sencillo realizar un estacionamiento. La visibilidad general también es buena y la buena cifra de par disponible a partir de las 1.400 rpm permite salir de los semáforos con bastante agilidad (aunque ese empuje se acabe muy pronto). El sistema Stop&Start ha mejorado algo y ya no te pone de los nervios como antes por su brusquedad y lentitud.
En general la actualización del Ibiza me ha parecido estupenda, mejorando todo aquello que era sensible a las críticas y manteniendo intactas todas las virtudes. Ahora es un coche más completo e interesante, con unas posibilidades de equipamiento muy buenas y un rodar más suave y agradable.
Ficha técnica
| Version | 1.4 TDI 75 CV |
|---|---|
| Cilindrada | 1.422 cc |
| Potencia | 75 CV a 3.500 rpm |
| Par | 210 Nm a 1.750 rpm |
| Peso | 1.155 kg |
| Dimensiones Lar/An/Al mm | 4043 / 1693 / 1428 |
| Volumen Maletero | 292 litros |
| Aceleración 0 a 100 km/h | 13,0 seg (12,9 segundos en prueba) |
| Recuperación 80 a 120 km/h | 11,8 segundos (en IV) |
| Velocidad máxima | 173 km/h |
| Consumo homologado | 3,4 L/100 (4,7 L/100 en prueba) |
| Emisiones CO2 por km | 88 g/km de CO2 |
| Precio de partida | Desde 11.890 € (1.4 TDI 75 CV Ecomotive Reference Plus) |
Diseño/Estética
Calidad de acabados
Equipamiento de serie
Equipamiento opcional
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Prestaciones
Consumos
Transmisión
Dirección
Frenos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
7.3
Notable
Exteriormente casi ni te das cuenta de los cambios pero al pasar al interior se percibe mayor calidad, con materiales más cuidados. Las posibilidades de equipamiento son buenas, el comportamiento correcto y gasta muy poco. El motor 1.4 TDI de 75 CV es algo justo pero si eres un conductor tranquilo es más que suficiente






















































































