En marcha
El i40 es una de esas berlinas que están pensadas para realizar grandes distancias sin que se noten los kilómetros. Los asientos son cómodos, la rodadura soberbia y los consumos suficientemente bajos para que sea el propio conductor el que “pida” parar y no el vehículo.
He podido realizar un viaje largo con el Hyundai i40 de más de 600 km por trayecto y debo reconocer que me ha sorprendido el confort de marcha y lo fácil que resulta su conducción. Trasmite solidez a velocidades elevadas y la dirección asistida cumple bien con su cometido, haciendo que el guiado no requiera posteriores correcciones para mantener la trayectoria marcada.
Del cambio de doble embrague debo alabar el trabajo realizado por Hyundai. Por fin un fabricante ha conseguido que una caja de este tipo no te desespere en las maniobras de aparcamiento, algo que agradecerás cuando el espacio disponibles es escaso. Recuerdo que muchas DSG de VAG tienen un calibrado muy conseguido pero en algunas unidades la brusquedad se apodera de ese momento y terminas aparcando al toque. En este Hyundai es suave y poco sensible a la presión del acelerador, relajando al conductor en ese momento.
Lo que no me ha gustado es el tacto que tienen las levas tras el volante. Al accionarlas son algo duras y tienen demasiado recorrido, ralentizando la transición. A esto hay que sumar el material plástico empleo de calidad mejorable. La solución si el tacto de estas no te gusta es realizar el cambio manual desde la palanca, algo que resulta más cómodo e igualmente intuitivo.
Por regla general este doble embrague tiene un funcionamiento muy bueno. Está a la par con el excelente DSG de algunas unidades de Volkswagen, Skoda y SEAT pero repito que no es menos cierto que últimamente me he encontrado con algunas unidades equipadas con esa caja que no tenían un funcionamiento tan fino (las de seis relaciones principalmente).
En ciudad el i40 se conduce más o menos bien aunque la visibilidad posterior es mejorable y el ancho pilar C hace que en algunos cruces o incorporación no se tenga un control absoluto del entorno. Por sus dimensiones será complicado encontrar un lugar para estacionarlo aunque llegado el momento con los sensores y la cámara se facilitan las cosas.
En carreteras de montaña no me ha parecido que sea un coche especialmente ágil pero tampoco se siente pesado. El tarado de la suspensión favorece el confort y la rodadura, permitiendo pequeños balanceos de carrocería que no restan sensación de seguridad. Me ha parecido un coche que se puede conducir muy rápido siempre que los movimientos del volante sean suaves; si se es brusco, se vuelve torpe y esto en tramos virados puede hacerlo un tanto “barco”, tardando en recuperarse de los cambios de apoyo (y no inclina mucho).
Lógicamente Hyundai parece querer llegar a ese público tradicional que busca un automóvil cómodo y suficientemente rápido para cubrir largas distancias sin “prisas”. Si hubieran puesto sus ojos en el dinamismo casi con seguridad podría tener bajo el capó un motor de mejor rendimiento y superior potencia, algo que por ahora no está previsto.
Diseño/Estética
Calidad de acabados
Equipamiento de serie
Equipamiento opcional
Habitabilidad
Maletero
Motor/Refinamiento
Prestaciones
Consumos
Transmisión
Dirección
Frenos
Comportamiento
Calidad de rodadura
Relación valor-precio
7.6
Notable
Un motor un poco justo para una berlina "en condiciones" como este i40 hace que el resultado final no despunte frente a otras propuestas. La caja de doble embrague es recomendable por su excelente funcionamiento y los consumos del 1.7 CRDI bastante ajustados. Al equipamiento le faltan algunos elementos que sí están disponibles en el Style pero eleva en exceso la factura
































































