Como en la vida misma, el paso de tiempo que en las personas va provocando desgaste y los conocidos como “achaques”, en nuestro coche actúa igual. Si en nuestro caso el llevar una vida saludable puede, cuanto menos, desacelerar ese proceso o reducir las consecuencias; en el caso de nuestro vehículo realizar un buen mantenimiento es crucial.
Una de las partes más importantes dentro de la maquinaria de nuestro coche son las pastillas de freno. Son en muchas ocasiones grandes desconocidas, pero fundamentales para una larga y sana vida de nuestro turismo.
Pastillas de freno: qué son y la importancia en nuestro coche
Lo primero siempre es empezar por las presentaciones por lo que conozcamos qué son las pastillas de freno. Como su “apellido” indica son una parte fundamental del sistema de frenado de nuestro vehículo. Su principal función es crear la fricción necesaria para que nuestro coche reduzca la velocidad y acabe por pararse.
Normalmente las pastillas de freno están formadas por una combinación de resinas, metales y otra serie de componentes. Su funcionamiento es muy sencillo. Cuando pisamos el pedal de freno se activa el sistema hidráulico que empuja las pastillas contra el disco de freno y esa fricción hace frenar a nuestro vehículo.
Son vitales en el funcionamiento del vehículo y con el uso diario del coche van sufriendo un desgaste que puede afectar a nuestra seguridad, de ahí la importancia del mantenimiento y de estar atento a los síntomas de desgaste.
Síntomas de desgaste en las pastillas de freno
Hay distintas pastillas de freno según el material del que estén formadas. Las hay orgánicas, formadas por resinas y caucho; las hay metálicas, generalmente de cobre, acero o hierro; y por último, también las puede haber cerámicas. Sean del tipo que sean, a medida que vamos conduciendo van sufriendo un desgaste y nosotros mismos podemos detectar síntomas de este deterioro como los siguientes:
• Cambios en el pedal de freno durante nuestra conducción: si al pisar el pedal de freno lo notamos más blando y que tenemos que hacer un mayor recorrido al accionarlo, puede ser por un desgaste de las pastillas de freno.
• Ruido: tener buen oído puede ser fundamental para detectar el problema. Muchos vehículos cuentan con un sensor que avisa en la pantalla del desgaste. Otros tienen avisador sonoro gracias a una pieza de metal que roza el disco. En caso de que nuestro vehículo no tenga uno de estos mecanismos, será nuestro oído el que tendrá que detectar el chirrido que produce directamente el soporte con el disco de freno.
• Distancia de frenado: si aumenta la distancia de frenado de nuestro coche, es decir si tarda más en pararse desde que accionamos el pedal, es síntoma de desgaste de las pastillas de freno.
• Nivel de líquido de frenos: si baja con rapidez se puede deber a un desgaste de las pastillas.
Tengo que cambiar las pastillas de freno. ¿Cuánto me va a costar?
Si detectamos alguno de estos síntomas o en una de las revisiones periódicas de nuestro vehículo se decide que es necesario un cambio, debemos saber que el precio de esta reparación va a depender de varios factores como el modelo el vehículo, las calidad y tipo de pastillas de freno que decidamos poner y, como siempre, de mi ubicación y el taller elegido ya sea uno especializado u oficial de la marca de nuestro coche.
Lo más frecuente, teniendo ya en cuenta la mano de obra, que puede ser de 1 o 2 horas de trabajo, es que el precio total por cambiar las pastillas de freno oscile entre los 150 y los 400 euros. Si fuese necesario cambiar también los discos de freno podría llegar a alcanzar la cifra de 600 euros. También habría que tener en cuenta que no tiene el mismo coste cambiar las pastillas delanteras que las traseras. Suele ser un poco más costoso cambiar las de la parte delantera, entre 80 y 150 euros, mientras que las traseras rondarían los 70-130 euros.
Consecuencias de no cambiar las pastillas de freno: ¿qué le puede pasar a mi coche?
Es importante, como decíamos, estar pendiente de las señales de alerta o, cuanto menos, realizar revisiones periódicas a nuestro vehículo para evitar males mayores. Y es que si no cambiamos las pastillas de freno antes de que el deterioro sea total puede tener consecuencias graves tanto para el vehículo como para nuestra propia seguridad. Y es que si esta pieza del engranaje de nuestro coche se lleva al límite estaremos perdiendo capacidad de frenado, desgastando los discos de freno, corriendo un riesgo innecesario durante una conducción que se hará más molesta por el ruido que realizará nuestro vehículo y, además, la reparación a la larga será mucho más costosa.