Los primeros test de 2026 en Barcelona han situado a Ferrari, Mercedes y Fernando Alonso en el centro de todas las miradas. Mientras los equipos de Hamilton y Russell han demostrado ser los favoritos por ritmo y fiabilidad, el piloto asturiano y su Aston Martin han preferido rodar sin mostrar sus cartas, dejando claro que el diseño de Adrian Newey todavía tiene mucho que decir.
Así, la nueva Fórmula 1 ha encendido sus motores en el Circuit de Barcelona-Catalunya con una sensación de realidad inmediata que pocos esperaban. Aunque los primeros ensayos de una nueva reglamentación suelen ser sinónimo de incertidumbre y tiempos discretos, la semana en Montmeló ha dejado una tabla de tiempos sorprendentemente ordenada. Los tiempos registrados, lejos de ser secundarios, han dejado claro que Ferrari, Mercedes y McLaren han empezado un paso por delante del resto, mientras los demás equipos intentan descifrar la propuesta técnica de Aston Martin.
Ferrari y Mercedes marcan el ritmo en el estreno de la nueva era F1 2026
La primera certeza que arroja Barcelona es la solidez de los equipos punteros. Ferrari ha presentado un monoplaza fiable desde el primer minuto, permitiendo a sus pilotos centrarse en extraer rendimiento en lugar de corregir fallos de juventud.
Lewis Hamilton ha cerrado la semana con el mejor tiempo, estableciendo una referencia seria para el resto. En Maranello parecen haber hecho los deberes durante el invierno, entregando un coche que no solo es rápido a una vuelta, sino que muestra una consistencia envidiable en tandas largas.
Mercedes, por su parte, no se ha quedado atrás. De hecho, es una certeza que los coches de Brackley tienen, hasta ahora, el mejor monoplaza de la parrilla. Aunque su ventaja no sea tan amplia como podía parecer en un principio.
Tras completar un programa de trabajo exhaustivo durante toda la semana, George Russell y el joven Antonelli confirmaron que la unidad de potencia alemana sigue siendo la referencia en cuanto a fiabilidad y despliegue de energía. Los de la estrella salieron a buscar tiempos el jueves y los encontraron sin aparentes dificultades. Su unidad de potencia ha completado 1.137 vueltas, consolidándose como la red de seguridad más robusta de la parrilla, algo que beneficia también a sus equipos cliente como McLaren.
El dilema de Red Bull y la zona media de la parrilla
En el garaje de Red Bull, las sensaciones son mixtas. Es cierto que la primera unidad de potencia Red Bull-Ford no ha sufrido averías críticas, un hito importante para un fabricante de motores debutante. Sin embargo, el rodaje de Max Verstappen se vio condicionado por el accidente de Hadjar, lo que limitó sus simulaciones de clasificación. Aunque el neerlandés siempre es un candidato, sus cronos en Barcelona no han sido brillantes, dejando la puerta abierta a la especulación sobre si el RB22 está un paso por detrás de la velocidad pura de Ferrari en este arranque de campeonato.
Por detrás de los tres grandes, Alpine, Haas y Racing Bulls parecen destinados a formar una zona media muy apretada. En la parte baja, los proyectos de Audi y Cadillac cierran la tabla de tiempos, confirmando que el camino hacia la competitividad será largo para las nuevas estructuras. Especialmente llamativo es el caso de Williams, que no llegó a tiempo para presentarse en Montmeló, perdiendo unos días de rodaje que podrían ser vitales de cara al inicio de la temporada en Australia.
El AMR26 de Fernando Alonso, un diseño extremo que esconde su potencial
La gran noticia de la semana ha sido, sin duda, el Aston Martin. El monoplaza diseñado bajo la supervisión de Adrian Newey ha acaparado todas las miradas en el pitlane por su complejidad aerodinámica y un nivel de detalle extremo que parece estar un paso por delante de cualquier otro coche presente en Barcelona. Sin embargo, los tiempos de ambos pilotos los sitúan en la parte baja de la tabla, una posición que no refleja la realidad del proyecto.
El equipo de Silverstone ha optado por un plan de validación de sistemas, sin buscar tiempos de ataque ni exprimir toda la capacidad del nuevo motor Honda. Quienes han observado el AMR26 a pie de pista destacan que la libertad creativa del gurú ha dado lugar a un coche con perfiles y soluciones que nadie más ha explorado.
Es, en esencia, un monoplaza que rompe con lo establecido, pero cuya eficiencia real no conoceremos hasta los test oficiales de Bahrein a mediados de febrero. La expectación es máxima, pues el coche se siente diferente a todo lo visto en el asfalto.

El trabajo de Honda se centra en la gestión de la energía
A pesar del optimismo visual que genera el nuevo coche de Fernando Alonso, los datos objetivos arrojan una preocupación clara: el kilometraje. Honda es el constructor que menos vueltas ha completado, con apenas 65 giros en toda la semana. Esto representa menos del 6% del rodaje que ha alcanzado Mercedes, una desventaja estadística que podría pasar factura en las primeras carreras del año. La integración del motor japonés en el estrecho chasis ha exigido sacrificios y ha provocado retrasos que han limitado el tiempo en pista.
Con el nuevo reglamento, donde el 50% de la potencia proviene del sistema eléctrico, la gestión de la energía será el factor diferenciador. En este apartado, Honda parte con menos datos que sus rivales para afinar los modelos de simulación antes de viajar a Australia. No obstante, la pretemporada de 2026 es inusualmente larga, con nueve días de test por delante para cada escudería. Si el diseño de Newey es tan revolucionario como parece, Aston Martin tiene margen para desbloquear el potencial de un coche que, de momento, es el secreto mejor guardado de la Fórmula 1. Al finalizar la jornada, el garaje de Silverstone respiraba tranquilidad, confiando en que la base del AMR26 invita al optimismo.





