Montmeló.- Una de las imágenes de la primera semana de test de pretemporada en la Fórmula 1 llegó tras la primera vuelta del nuevo Aston Martin, el primero diseñado por Adrian Newey. ‘Cuánto menos tiempo lo vean los rivales, mejor’, debió pensar el veterano ingeniero. Pasaban unos cuantos minutos de las cinco de la tarde del jueves cuando el revolucionario AMR26 volvía al pitlane del Circuit de Barcelona-Catalunya tras haber dado un par de giros. Sus primeros pasos este año. Lance Stroll lo devolvió al garaje y se zambulló entre tres barreras negras sujetadas por trabajadores del equipo. Que nadie viera nada de los detalles que se ha inventado Newey en un monoplaza que ya era difícil de por sí dilucidar aspectos aerodinámicos pues llevaba camuflaje negro.
No es ningún misterio que Aston Martin quiera ocultar al resto de parrilla la invención y obra maestra del ingeniero británico. No obstante, esas 66 vueltas que completó el AMR26 por Montmeló entre jueves y viernes sí dejaron un signo de interrogación. Esa primera vuelta que dio Stroll el jueves la hizo con una luz azul en la parte trasera de su monoplaza, a diferencia de la luz roja habitual que portaban el resto de coches de la parrilla. También la mostró Fernando Alonso durante varias de las 61 vueltas que giró al día siguiente. ¿Por qué esa luz azul que sorprendió a todos? La escudería mantiene el secretismo y no da detalles de su plan de trabajo, como hacen el resto de escuderías, pero, según publica The Race tras haber consultado a otros equipos, tiene que ver con el diferente plan de trabajo en pista que aplicó Aston Martin. Desde la primera curva se vió que era muy cauteloso, con stints muy cortos en el primer día de vida del coche.
Un plan de recogida de datos diferente
Su plan incluía no ir a tope ni mucho menos en las rectas. Más bien, ir despacito. Es decir, rodar a velocidad limitada. Esto puede darse para no estresar ciertas partes del coche o para recoger datos de una forma concreta o particular que ha estudiado la escudería y que el resto de rivales no aplicaron. Fuentes de otras escuderías consultadas por este medio revelan que rodar a una velocidad constante en rectas forma parte de un plan de ‘runs’ específico (conocido como CSL) del que, en este caso, nadie conoce detalles salvo Aston Martin. Stroll lo confirma pues rodó en 1,40s el jueves, a medio minuto de la cabeza, tras ir particularmente lento en rectas. Alonso hizo lo mismo en fases tempranas del viernes y por ello conviene avisar a los monoplazas que van a fondo en recta de ese diferencial tan grande de velocidad en pista. La luz azul, visible desde la distancia, advierte a otros bólidos que ruedan notablemente más rápido, como era el caso del resto.
Alonso cambió la luz azul por la roja durante el viernes. El asturiano salió a pista por la mañana y completó un par de vueltas de instalación, volvió al garaje, otra vuelta de instalación y vuelta al box. Más tarde, realizó una tanda corta de unas cinco-seis vueltas y de nuevo al garaje. En alguna de sus tandas cortas comenzó a apretar y apagó esa luz azul. Buena muestra de ello es que empezó a mostrar la roja y también sus tiempos, que bajaron a 1,20s, más cerca del resto de rivales. El asturiano se divirtió algo más por la tarde en las 61 vueltas que giró el viernes aunque el AMR26 todavía esté lejísimos de mostrar su máximo potencial en pista y se espera que cambie considerablemente su fisonomía de cara a Baréin y Australia. A saber qué se le ocurre a Newey.





