Síguenos en Google Discover Última hora sobre F1 y motor

¿Adiós a la combustión en 2035? Europa anuncia nuevas excepciones, Alemania e Italia empujan… y España lanza este aviso

Jorge Majdalani

Por: Jorge Majdalani

Publicado el 31.01.2026 13:00

combustion 2035 excepciones espana

El futuro de cualquier coche de combustión en Europa ha dado un giro inesperado que ha sacudido los despachos de Bruselas y las plantas de montaje en España. Aunque la hoja de ruta parecía definitiva, la Unión Europea ha confirmado que permitirá la venta de vehículos con motor de combustión más allá de 2035.

Esta decisión, que busca dar aire a las familias con menos recursos y a las fábricas que no pueden cambiar su producción de la noche a la mañana, ha abierto una brecha profunda entre los países miembros y plantea serios interrogantes sobre la salud de nuestra industria. Aunque España no ha dicho la última palabra.

España califica de error seguir vendiendo el coche de combustión en 2035

Y es que, para el Gobierno español, permitir que el coche de combustión siga en los concesionarios después de esa fecha es un «error histórico». El presidente Pedro Sánchez sostiene que la competitividad de España depende de cumplir los objetivos ecológicos y no de suavizarlos en el último momento.

Mientras España y Francia mantenían una postura firme para decir adiós definitivamente a la gasolina y al diésel, países como Alemania e Italia han presionado con fuerza para que la norma sea más flexible. Su objetivo es claro: proteger sus industrias tradicionales de motores de explosión, que siguen siendo el motor de su economía.

Esta falta de un mensaje único en el continente genera una confusión peligrosa. España defiende que el futuro solo puede ser 100% eléctrico «si queremos cumplir la promesa de ser neutros en emisiones para el año 2050». Sin embargo, los gigantes del motor alemanes e italianos temen que, al prohibir el motor de combustión de forma tan tajante, China y Estados Unidos tomen una ventaja competitiva imposible de recuperar. Para estos países, la sostenibilidad no puede ir separada de la viabilidad económica de sus grandes marcas, que todavía dependen de la tecnología antigua para financiar sus proyectos de futuro.

La incertidumbre sobre el motor de combustión frena la compra de eléctricos

El hecho de que el coche de combustión no tenga una fecha de caducidad clara en el calendario está afectando directamente a las decisiones de compra de los conductores. Al no haber una norma tajante y uniforme, muchos compradores prefieren esperar y estirar la vida de sus vehículos actuales. Esto provoca un efecto perjudicial: el envejecimiento del parque móvil español, que ya es uno de los más antiguos de Europa. Cuanto más tarde el consumidor en dar el paso al eléctrico, más tiempo seguiremos viendo coches antiguos y contaminantes en nuestras calles, lo que empeora la calidad del aire y la salud pública en las ciudades.

En España, los datos de mercado son preocupantes y reflejan esta indecisión. El coche eléctrico apenas representa el 8% de las ventas totales, una cifra que nos sitúa a la cola de Europa y muy lejos de los objetivos necesarios para la descarbonización. Los fabricantes españoles insisten en que no basta con criticar el motor de combustión desde los despachos; hacen falta ayudas directas, reales y, sobre todo, que se paguen rápido. Muchos usuarios quieren cambiar su vehículo, pero se encuentran con una red de puntos de carga que todavía es escasa y un sistema de subvenciones que resulta farragoso y lento.

El Plan Auto 2030 busca que el conductor español prefiera el coche eléctrico frente al viejo coche de combustión

Ante este escenario, el Gobierno ha lanzado el Plan Auto 2030 para intentar poner orden y dar un impulso definitivo a la movilidad sin emisiones. Este nuevo plan busca sustituir a los anteriores para que los compradores tengan más facilidades al recibir las ayudas y no tengan que esperar meses para ver el dinero en su cuenta. Además, se pretende llenar las carreteras de puntos de recarga con proyectos específicos para los grandes corredores de transporte. La idea es que el ciudadano deje de ver el vehículo eléctrico como un lujo o un problema logístico y empiece a verlo como la única opción lógica frente al viejo coche de combustión.

Sin embargo, el sector de los vehículos comerciales ligeros, esenciales para las pequeñas empresas y autónomos, sigue siendo un gran escollo. Para una empresa que mueve mercancías, el precio y la autonomía son sagrados. Sin un plan de apoyo que haga los furgones eléctricos tan baratos y capaces como los de combustión, la renovación de las flotas será una tarea casi imposible. Las compañías eligen con el bolsillo, y hoy por hoy, el motor tradicional sigue ganando la batalla en el terreno del transporte profesional por pura cuestión de costes.

El empleo y la industria ante el fin definitivo de la combustión

No podemos olvidar que el sector del automóvil es el corazón de la economía europea, generando el 7% del PIB y dando trabajo a más de 13 millones de personas. El gran miedo de los sindicatos y las patronales es que, al matar al coche de combustión de forma acelerada, se destruyan miles de empleos en las plantas de montaje que todavía no se han adaptado. España, que es una potencia mundial en fabricación de vehículos, se juega mucho en esta partida. Si no somos capaces de atraer las fábricas de baterías y los nuevos centros de desarrollo tecnológico, corremos el riesgo de convertirnos en un mero mercado de importación de tecnología extranjera.

La postura española y francesa subraya que la única forma de salvar el empleo es liderar la transformación, no retrasarla. Atraer inversión a largo plazo para fabricar vehículos eléctricos puros es la única garantía para mantener las cadenas de producción nacionales vivas.

Si la Unión Europea sigue dando señales contradictorias y permite que la combustión se alargue indefinidamente, los inversores buscarán otros destinos donde las reglas del juego estén más claras. La estabilidad normativa es el mayor incentivo para que las marcas decidan poner sus fábricas en suelo español.

Hacia una vigilancia real del mercado para asegurar el fin del motor de combustión

El desenlace de este conflicto marcará el rumbo de las próximas décadas. Si Europa permite parches de última hora o excepciones que confunden al mercado, la transición será mucho más lenta y difícil. El objetivo debe ser limpiar el camino de ruidos para que el consumidor sepa a qué atenerse y la industria avance hacia una movilidad limpia. La claridad en las leyes es la única medicina contra el parón de un sector que no puede permitirse el lujo de improvisar su futuro.

Lo ocurrido en el último Consejo de Medio Ambiente obliga a poner orden en las prioridades. Es necesario crear un sistema que ayude de verdad tanto a las fábricas como al ciudadano. Solo con una vigilancia real de los puntos de carga y ayudas que lleguen directo al bolsillo del trabajador, se podrá garantizar que el adiós al motor de combustión sea un avance y no un trauma social. La seguridad de nuestra industria depende de mantener el rumbo y no mirar atrás cuando el camino ya está trazado.

Jorge Majdalani

Jorge Majdalani

Jorge es periodista y SEO formado en la UAM, de los que se adaptan a todo y siempre están a varios frentes. Creció con la inspiración de Fernando Alonso y con la constancia que le inculcó su padre, y desde entonces no ha dejado de buscar nuevos retos. Inició su trayectoria en medios locales de la provincia de Granada y, con el tiempo, ha pasado por distintos proyectos y cabeceras en España. Ha trabajado como redactor en portales, revistas y periódicos, con especial foco en información deportiva y del motor. En Motornoción cubre la actualidad del motor y, especialmente, la Fórmula 1.
Contacto: info@autonocion.com