En los últimos años hemos visto todo tipo de maravillas de la ingeniería en materia de motores, especialmente en la competición, donde se sacan cantidades infernales de potencia en motores de baja cilindrada, reducido peso y compacto tamaño. Es el caso de Audi y su último motor turboalimentado de cuatro cilindros y 2.0 litros, que es capaz de producir 610 CV de potencia (454 kilovatios).
No llegarás a verlo en los vehículos de producción, pero la nueva normativa del DTM ha obligado a los fabricantes a abandonar los poderosos bloques V8 a favor de las mecánicas de cuatro cilindros, mucho más eficientes en materia de consumos y emisiones. Con todo y con eso, los nuevos corazoncitos de las bestias de competición son incluso más potentes que los motores a los que remplazan.
El fabricante alemán lleva nada menos que dos años y medio trabajando en su nuevo propulsor de cuatro cilindros y 2.0 litros, con un extenso período de pruebas para asegurarse de que una mecánica como esta es capaz de soportar los duros esfuerzos de una temporada del DTM. Recordemos que en este campeonato, los equipos deben usar el mismo motor durante toda la temporada, incluidas todas las sesiones de práctica y calificación (aproximadamente 6.000 kilómetros).
En consecuencia, Audi ha invertido mucho tiempo y una auténtica millonada para conseguir que un motor de cuatro cilindros como este sea fiable, con aproximadamente 1.000 horas de pruebas dinámicas. No hay mucha información al respecto, pero hablamos de una mecánica capaz de acelerar a 9.500 rpm con 100 CV más que su predecesor y un peso de solo 85 kilogramos.
Gracias a ello, los Audi RS 5 DTM 2019 inclinarán la balanza a poco menos de 1.000 kg de peso total, lo que se traduce en una relación peso-potencia de 1 CV/0.7 kg. Sencillamente espectacular. La única pena es que los nuevos motores no tendrán el bonito sonido de los V8 a los que reemplazan, pero para compensar, serán hasta tres segundos más rápidos por vuelta. Lo veremos el 4 de mayo en Hockenheimring.







