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Mientras el resto corre hacia la electrificación, Mazda lanza un motor 2.5 litros atmosférico de cuatro cilindros, con etiqueta ECO y AWD, que cumple con la Euro 6e y puede funcionar sólo con dos cilindros

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Por: Luis Reyes

Publicado: 25.03.2026 22:21

En pleno 2026 parece que el fabricante que no habla de hibridaciones, electrificación o simplemente coches eléctricos puros, está muerto y en cierto modo en algunos mercados lo está. Las ventas de eléctricos no paran de ganar terreno en toda Europa (incluida España aunque aquí vamos a otro ritmo) pero es por ese motivo que aún tenemos fabricantes que a ojos de muchos están locos y a ojos de unos pocos son la “única alternativa” realista.

Mazda le plantó cara a la electrificación total hace años, nos lanzó un motor diesel de seis cilindros cuando nadie lo hacía e incluso ha hecho renacer al motor rotativo nuevamente. Ahora la marca nos presenta su nuevo motor, un motor 2.5 litros e-SKYACTIV G que debuta en el nuevo Mazda CX-5. Ojo a esto porque la marca prepara más mecánicas para este exitoso SUV y lo que llegará será una hibridación 100% hecha por Mazda.

Con el nuevo CX-5 la marca quiere demostrar que todavía hay mucho camino por recorrer con los motores de gasolina bien pensados. Y lo hace, tal y como te he dicho, con un 2.5 litros atmosférico de cuatro cilindros que, lejos de ser un paso atrás, se convierte en una propuesta sorprendentemente sensata para este 2026.

Un motor que piensa por sí mismo para gastar menos

Lo primero que llama la atención es cómo Mazda ha trabajado para reducir el consumo en conducción diaria sin sacrificar ni la facilidad de uso ni el refinamiento que siempre han caracterizado a la marca.

El secreto está en un sistema de desactivación de cilindros que, cuando la carga del motor es lo suficientemente baja, apaga dos de los cuatro cilindros de forma casi imperceptible. De esta manera, el motor trabaja solo con lo necesario, consiguiendo transiciones más fluidas.

Este bloque cumple plenamente con la estricta norma Euro 6e y representa un paso estratégico hacia la futura Euro 7. Mazda demuestra así su apuesta por tecnologías de combustión interna cada vez más limpias, en lugar de abandonarlas precipitadamente.

Cifras de consumo que no son tan competitivas como cabría esperar pero que se defienden en los tiempos que corren

Según los datos WLTP, los modelos de tracción delantera anuncian un consumo de 7,0 l/100 km y emisiones de CO₂ entre 157 y 159 g/km.

Las versiones de tracción total se sitúan en 7,4 – 7,5 l/100 km y 168 – 169 g/km de CO₂. Nada escandaloso para un SUV de este tamaño y con un motor atmosférico de 2.5 litros.

El sistema M Hybrid: la ayuda eléctrica justa y necesaria

Para mejorar aún más la eficiencia y el confort, Mazda incorpora el sistema M Hybrid. No se trata de un híbrido convencional, sino de un apoyo inteligente formado por:

  • Un generador reversible integrado (ISG)
  • Una batería de ion-litio de 24 V
  • Un convertidor CC/CC
  • Y un freno regenerativo

El ISG recupera energía durante las deceleraciones y la almacena en la batería. Esa energía se utiliza después para alimentar los sistemas eléctricos del coche y, cuando hace falta, asistir al motor de gasolina. El resultado es un ahorro de combustible y una conducción notablemente más suave.

Por primera vez en un CX-5, este sistema M Hybrid trabaja coordinado con la tecnología de frenado electrónico de Mazda. Gracias a ello, se optimiza tanto la fuerza de frenado como la recuperación de energía, acortando distancias de frenado y mejorando la estabilidad del vehículo.

Lo más importante de este sistema es que transforma la energía de frenado en electricidad, ayudando a reducir las emisiones de CO₂. Y por si hubiera cualquier fallo eléctrico, el sistema incorpora una función a prueba de fallos que vuelve automáticamente a un frenado totalmente mecánico por fricción, garantizando la seguridad en cualquier circunstancia.

Tracción y control para disfrutar en cualquier situación

Dependiendo del nivel de equipamiento, los clientes pueden elegir entre tracción delantera o tracción total. En las versiones 4×4, el sistema i-Activ AWD trabaja en perfecta armonía con el G-Vectoring Control Plus (GVC Plus). Este conjunto varía el reparto de par de forma inteligente:

  • A la entrada de curva ajusta el equilibrio para mejorar la respuesta de la dirección
  • Dentro de la curva envía más par a las ruedas traseras para aumentar la estabilidad
  • A la salida vuelve a priorizar las delanteras para un comportamiento más suave y controlado

El resultado que tuvimos durante la prueba fue de tener una mayor confianza y precisión que hace que conducir el CX-5 sea realmente placentero, tanto en carreteras reviradas como en condiciones complicadas como la arena del una playa donde acabamos metidos.

Capacidad para la vida real

Y porque no todo es eficiencia y refinamiento, Mazda no se olvida de la utilidad diaria. El nuevo CX-5 ofrece una capacidad de remolque de hasta 2.000 kg, una cifra más que correcta que lo convierte en compañero ideal para quienes necesitan llevar remolques, caravanas o material para actividades al aire libre.