Si tu coche ha amanecido estos días cubierto por una capa marrón de polvo y barro, ya somos dos. Las lluvias recientes han arrastrado polvo sahariano transportado por corrientes cálidas desde el norte de África, todos los coches que aparcamos en la calle con aspecto de haber corrido un rally en el desierto.
Si eres un enamorado de las limpiezas detalladas, te suele gustar llevar el coche presentable o simplemente no eres un guarro de manual, seguro que el primer impulso que has tenido cuando has visto que el cielo se despejaba, ha sido el de coger el coche y llevarlo a darle un agua.
El primer error que cometemos es el de coger un cubo, una esponja y quitarlo cuanto antes s. Ese barro está lleno de partículas de arena muy finas, y si lo limpias mal puedes acabar provocando microarañazos en la pintura y el barniz que luego se ven con el sol y son muy molestos.
Así que antes de lanzarte a frotar como si no hubiera mañana, aquí van cinco trucos sencillos para limpiar el coche sin destrozarlo.
Estos trucos te ahorrarán tiempo y protegerán tu coche a la hora de limpiarlo de barro
1.- No toques el polvo en seco
El primer error lo comete casi todo el mundo y es que no hay pasar el dedo por el coche o intentar quitar el polvo con un trapo seco.
Ese gesto aparentemente inocente puede arrastrar partículas de arena que funcionan como papel de lija microscópico. El resultado son los típicos swirls o marcas circulares que se notan especialmente cuando el coche está limpio y le da el sol.
Si el coche está cubierto de polvo o barro seco, no lo toques todavía.
2.- Primero agua, mucha agua
Antes de cualquier lavado con esponja o guante, toca retirar la mayor cantidad posible de suciedad solo con agua.
Si tienes acceso a una hidrolimpiadora, mejor –aunque las lanzas de la gasolinera también valen-. La presión ayudará a desprender el barro acumulado sin necesidad de tocar la pintura.
Un truco útil es el de empezar por la parte baja del coche e ir subiendo. Así el agua y la espuma permanecen más tiempo sobre las zonas más sucias y ayudan a reblandecer los depósitos de barro –todo esto suele estar en la parte inferior de la carrocería-.
3.- Usa un champú específico para coches
El típico jabón de casa o el detergente de platos no es una buena idea. Los champús específicos para coche están diseñados para desprender la suciedad y mantener las partículas suspendidas en el agua, reduciendo el riesgo de rayar la pintura.
Además, suelen tener lubricantes que hacen que el guante se deslice mejor sobre la superficie.
Hoy en día se pueden encontrar fácilmente en tiendas especializadas de detailing, centros del automóvil o incluso online, con opciones para todos los bolsillos.
4.- Aplica el método de los dos cubos
Puede parecer exagerado, pero es uno de los sistemas más efectivos para evitar arrastrar arena por toda la carrocería.
Deberás tener un cubo con agua y champú y otro cubo con agua limpia. Después de cada pasada por la carrocería, aclaras el guante en el cubo de agua limpia para soltar las partículas atrapadas antes de volver al cubo con jabón.
Es un gesto simple que reduce muchísimo el riesgo de microarañazos.
5.- Protege la pintura para la próxima “lluvia de barro”
Una vez el coche esté limpio, merece la pena aplicar algún tipo de protección. Yo personalmente doy muy de aplicar una cera líquida pero también hay selladores sintéticos o sprays cerámicos –siendo estos últimos los más duraderos pero también los más caros-.
Estos productos específicos para proteger la pintura crean una capa protectora sobre el barniz que hace que la suciedad se adhiera menos. No evitarán que el coche vuelva a mancharse si cae otra lluvia con polvo, pero harán que el próximo lavado sea mucho más sencillo y sobre todo, mucho más seguro.