Durante más de seis décadas, el Infierno Verde ha sido el escenario de una marca insólita que nadie parecía interesado en batir. Desde 1960, el Trabant P50 conservaba el récord de la vuelta más lenta jamás registrada en el legendario trazado alemán. Hoy, ese curioso título cambia de manos gracias a Ligier, una pequeña marca francesa que ha demostrado que incluso la lentitud puede convertirse en noticia.
El protagonista de esta historia es el Ligier JS50, un microcoche diésel que apenas cumple con la definición tradicional de automóvil.
Con tan solo 8 CV de potencia y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 45 km/h, este cuadriciclo ligero completó una vuelta a Nürburgring en 28 minutos y 25,81 segundos, estableciendo un nuevo récord de parsimonia en uno de los circuitos más exigentes del mundo.
El Ligier JS50 y su particular desafío en el Nürburgring
La hazaña fue realizada por dos periodistas franceses que llevaron el JS50 desde París hasta el circuito alemán, subrayando el carácter casi experimental y humorístico del intento. Mientras la mayoría de los fabricantes persiguen tiempos cada vez más bajos, Ligier optó por un enfoque radicalmente opuesto, consciente de que el contraste con los superdeportivos que dominan el Nürburgring amplificaría el impacto mediático del logro.
Para entender la magnitud del récord, basta con compararlo con otras marcas históricas del circuito. El Trabant P50 necesitó poco más de 16 minutos para completar su vuelta en 1960, un tiempo que ya parecía extremadamente lento para los estándares del circuito. En el extremo opuesto se encuentra el Mercedes-AMG One, actual poseedor del récord absoluto de producción, con un tiempo de 6 minutos y 29,1 segundos.
¿Y si te digo que Ligier va a lanzar una edición especial para celebrar su récord en Nürburgring?
Lejos de ocultar el resultado, la marca francesa decidió capitalizar el momento con el lanzamiento de una edición especial denominada Ultimate Racing Experience, prevista para su comercialización en Europa a lo largo de este 2026.
Sí, has leído bien, “Ultimate Racing Experience”, así es como se va a llamar esta versión conmemorativa que adopta una estética tricolor azul, blanca y roja, llantas específicas de 16 pulgadas, neumáticos semi-slick y numerosos detalles exclusivos tanto en el exterior como en el interior.
El contraste entre la imagen deportiva de esta edición especial y las modestas prestaciones del vehículo refuerza el tono irónico de la propuesta. Ligier, que en el pasado llegó a competir en la Fórmula 1, demuestra así que el automovilismo no siempre gira en torno a la velocidad pura, sino también a la capacidad de contar historias que conecten con el público, aunque las mismas sean simplemente ridículas.

