Al Opel Ampera-e le ha pasado lo que más odian los fabricantes: morir de éxito. El eléctrico asequible de gran autonomía ha logrado convencer a los usuarios europeos pero con una producción limitada, es imposible abastecer los pedidos y por eso Opel ha pedido que se cancele su comercialización temporalmente.
Sólo en Noruega el primer día a la venta cosechó un total de 4.000 reservas en firme y actualmente los pedidos ya superan las 10.000 unidades, cifras imposibles de abastecer por el fabricante. Estos datos, exclusivos del país nórdico, son extensibles a otros como Alemania o Bélgica.
España no ha tenido problemas de suministro…al no comercializarse. Estaba previsto que las primeras unidades llegasen en 2018 pero viendo como están las cosas posiblemente se quede una vez más fuera o, de llegar, lo haría en cifras demasiado pequeñas.
El mayor problema de Opel ahora es que no sabe cuando podrá reabrir la cartera de pedidos dado que General Motors no está muy interesada en aumentar la producción, dando prioridad al Chevrolet Bolt destinado a otros mercados. No sabemos si PSA podrá alcanzar algún acuerdo para reducir las largas lista de espera.





















